Su ausencia en el desfile por el 60 aniversario de la fundación
de Corea del Norte fomenta los rumores. El líder sufrió
un desmayo hace un mes.
Washington (EFE, AFP, DPA) - La ausencia del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-Il, en el desfile por el 60º aniversario de la fundación del Estado comunista, volvió a alimentar ayer dudas en torno de la salud del mandatario, quien según fuentes de inteligencia estadounidense podría haber sufrido un infarto cerebral.
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Cientos de miles de personas de la armada civil -ciudadanos con adiestramiento militar- desfilaron ayer en la plaza principal de Pyongyang, donde -según un reporte de la agencia de noticias japonesa «Kyodo»- desde la capital norcoreanano estuvo presente Kim.
El resto de los principales representantes del gobierno apareció en un palco de honor sin variaciones en sus puestos en la plaza Kim Il-sung, con capacidad para unas 100 mil personas, se informó.
«Todo deja pensar que Kim Jong-Il tenía problemas graves de salud, y probablemente sufrió un ictus» hace un par de semanas, dijo una fuente de inteligencia norteamericana citada por la prensa surcoreana, que agregó que no se notaron movimientos que indiquen cambios en los balances de poder en Pyongyang. El gobernante norcoreano había participado en los festejos por los 50 años de la fundación del Estado comunista, en 1998, y por los 55 años, en 2003. Su presencia era aguardada ayer -aunque con fuertes versiones de que no se presentaría- para disipar los rumores sobre una grave enfermedad que lo afecta supuestamente desde agosto.
El diario «Chosun Ilbo» aseguró que según fuentes diplomáticas de Seúl y de Pekín, Kim sufrió un desmayo el 22 de agosto y «literalmente cayó a tierra», sin agregar detalles sobre el tipo de enfermedad.
Medios de prensa de la región especularon con que el mandatario, de 66 años, pueda sufrir diabetes combinada con problemas del corazón.
El año pasado, versiones publicadas en la prensa internacional ya habían dado por muerto a Kim, que sin embargo reapareció en público en la cumbre intercoreana de octubre de 2007. A las especulaciones sobre la salud de su «amado líder» se unen la crisis alimentaria provocada por las malas cosechas del año pasado y la interrupción del proceso de desnuclearización.
Corea del Norte bloqueó las negociaciones con Corea del Sur, Rusia, Japón, China y EE.UU., los países que integran el diálogo a seis bandas. Pocos días más tarde diversas fuentes informaban de que Pyongyang había iniciado la reconstrucción del reactor de la central de Yongbyon, la mayor instalación nuclear del régimen comunista, aunque ello fue negado por Washington.
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