Un paquete enviado a una agencia de viajes de Iberia en el centro de Roma fue desactivado el viernes y otro dirigido a la oficina de la aerolínea española en el aeropuerto Malpensa de Milán fue desactivado el sábado, ambos sin causar daños. La semana pasada, un libro bomba enviado a la redacción del diario «El País» en Barcelona también fue desactivado sin incidentes.
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