Un policía iraquí camina entre los escombros que dejó el atentado perpetrado ayer contra una comisaría de Bagdad, que mató a diez iraquíes y dejó alrededor de cuarenta heridos.
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«Vi un viejo Oldsmobile que se abalanzaba contra la estación de policía (...); se produjo una gran explosión», dijo Informate más
En el nordeste de Bagdad, un soldado norteamericano murió cuando su convoy fue alcanzado por una granada impulsada por un cohete, lo que elevó a 92 la cantidad de militares estadounidenses muertos desde que el 1 de mayo el presidente George W. Bush declaró el fin de los grandes combates.
«No estaba dispuesto a dejar la seguridad del pueblo norteamericano en las manos de un loco.
No estaba dispuesto a contemplar, esperar y confiar en la cordura y moderación de Saddam Hussein», dijo, en un discurso ante tropas y reservistas en New Hampshire.
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