La oficina forense de Oklahoma rebajó a 24 la cifra de muertos confirmados por el tornado que el lunes azotó el barrio periférico de Moore, aunque la cifra podría volver a subir en vista de la devastación registrada.
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La cifra oficial manejada hasta el momento era de 51 muertos -que "The New York Times" elevó a 91-, pero una portavoz de la oficina forense citada por el diario señaló que ese número "ya no es preciso" y lo redujo a más de la mitad, al menos temporalmente. Al parecer algunos cuerpos fueron contados dos veces.
Unas 7.000 casas quedaran sin corriente eléctrica, señalaron fuentes de la compañía local del sector.
El presidente Barack Obama declaró el "estado de desastre" en la zona y dijo que el fenómeno fue "uno de los más destructivos de la historia".
Los socorristas retiraban los escombros mientras los residentes más veteranos de Moore, de 55.000 habitantes, no lograban recordar un tornado que haya causado tanta devastación.
El jefe de policía de Moore, Jerry Sillings, dijo que "la búsqueda (de personas entre los escombros) siguió toda la noche".
Los meteorólogos, azorados, describían el tornado de tres kilómetros de ancho, mientras los helicópteros filmaban como el embudo negro golpeaba los suburbios de Oklahoma City, capital del estado homónimo.
El servicio meteorológico nacional calificó la fuerza del tornado como EF-4 en la escala de magnitud de estos fenómenos, lo que supone vientos que van desde los 260 hasta los 320 km/h, más severo que un huracán de categoría cinco.
"Tuvimos un tornado masivo, enorme", dijo la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, en conferencia de prensa poco después del pasaje del embudo de viento.
Amy Elliott, funcionaria de la oficina forense estatal, dijo a la AFP que entre los muertos había al menos 20 niños, la mayoría menores de 12 años.
En tanto, CNN informó que al menos 145 personas fueron hospitalizadas.
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