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3 de febrero 2005 - 00:00

Nuevo gabinete nepalí amenaza a maoístas y la guerrilla convocó a huelga

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En una comparecencia en la televisión oficial, el nuevo ministro del Interior, Dan Bahadur Sahi, reiteró hoy, miércoles, el llamamiento que hizo ayer a los rebeldes para "acudir a la mesa de negociaciones y resolver la crisis política".

Sahi, que fue designado ayer para formar parte del gabinete de diez ministros presidido por el propio monarca, agregó que, si los maoístas no acuden, tendrán que pensar medidas alternativas, que no precisó, aunque parecía una referencia clara a la fuerza.

Previamente, en un mensaje a través de la emisora oficial Radio Nepal, Sahi hizo el miércoles un primer llamamiento a la negociación a la guerrilla y recalcó: "ahora, el rey tiene el poder ejecutivo, por lo que les será más fácil a los rebeldes asistir a unas conversaciones, pues era lo que querían".

El rey destituyó el martes al Gobierno que encabezaba el primer ministro, Sher Bahadu Deuba, al que acusó de haber fracasado en su misión de entablar negociaciones de paz con los maoístas y preparar unas elecciones legislativas, pendientes desde que Gyanedra disolvió el Parlamento en octubre de 2002.

Gyanendra declaró también el martes el estado de emergencia y asumió todos los poderes para tres años, al tiempo que el Ejército y la Policía tomaban las calles de Katmandú y detenían a cientos de personas, entre ellas a Deuba y los principales líderes políticos.

Las medidas del monarca se produjeron después de que, el pasado 13 de enero, concluyera un ultimátum del Gobierno de Deuba para negociar la paz a los rebeldes maoístas, que desde 1996 luchan para derrocar a la monarquía de Katmandú e imponer un régimen comunista, en una insurrección que ha sido la causa de más de 11.000 muertes.

Los rebeldes desatendieron la petición del Gobierno y señalaron que sólo estaban dispuestos a negociar con el rey las Fuerzas Armadas, que consideraban que eran quienes tenían el auténtico poder en el país.

Sin embargo, ayer el portavoz de los maoístas, Krishna Bahadur Mahra, declaró que el rey "ha cerrado las puertas a cualquier posibilidad de diálogo" al asumir todos los poderes y declarar el estado de emergencia.

La guerrilla maoísta, que lidera Pushpa Kamal Dahal, conocido como "Prachanda", convocó al mismo tiempo una huelga general de tres días, que debía comenzar hoy.

La huelga, a diferencia de otras convocadas por los maoístas, no ha tenido prácticamente seguimiento en Katmandú, donde sólo unos pocos comercios cerraron, mientras los transportes públicos y el tráfico general eran los normales y los colegios y oficinas estaban abiertos.

La mayoría de los ciudadanos desconocían el llamamiento a la huelga, ya que radios y televisiones no estatales han dejado de emitir noticias y los periódicos, sometidos desde el martes a una férrea censura militar, encabezaban hoy sus portadas con la formación del nuevo Gobierno y publicaban entrevistas con los ministros.

En ninguno de ellos aparecían referencias a la convocatoria de la guerrilla maoísta a la huelga, ni las detenciones de cientos de líderes políticos, sindicales y estudiantiles y defensores de los derechos humanos, ni las condenas internacionales a las medidas del rey.

Ni siquiera se ha informado de la suspensión de la Cumbre de la Asociación para la Cooperación Regional en el Sur de Asia (SAARC), a la que pensaba acudir Gyanendra los días 6 y 7 de febrero en Dhaka, que se pospuso ayer debido a la inasistencia de la India, el mayor socio de la organización, que alegó como principal motivo los sucesos de Nepal tras haber condenado con dureza las medidas reales.

De momento, las comunicaciones telefónicas y por internet de Nepal siguen cortadas, salvo vía satélite, y todavía no ha vuelto a la normalidad el tráfico aéreo en el aeropuerto de Katmandú, que estuvo cerrado el martes, aunque han entrado y salido algunos vuelos internacionales.

El presidente de la Federación de Periodistas Nepalíes dijo ayer a un grupo de reporteros locales: "esto es inaceptable, hay una censura total y exigimos que se restauren las normas democráticas y los derechos fundamentales", pero ninguno de los medios nacionales ha podido reproducir estas declaraciones.


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