Durante los incidentes del martes, un hombre de 55 años falleció.
La policía de Estambul hizo uso este miércoles, por segundo día consecutivo, de cañones de agua, gases lacrimógenos y vehículos blindados para dispersar a manifestantes que protestaban contra el FMI y el Banco Mundial que terminan su reunión anual en esta ciudad turca.
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La policía antidisturbios atacó a unos 300 jóvenes que se habían reunido en el barrio de Pangalti, en la orilla europea de la ciudad lanzando consignas como "Váyase FMI, el mundo es nuestro".
Los manifestantes trataron de avanzar hacia el centro donde se realizaba la reunión, a un centenar de metros del lugar de la manifestación.
Los protestatarios, que en su mayoría miembros de grupos de extrema izquierda o anarquistas portando máscaras, respondieron a la policía lanzando piedras y bolas metálicas. Varios de ellos fueron detenidos.
Tal como ocurrió en la víspera, un grupo de un centenar de manifestantes, entre los cuales extranjeros, al parecer alemanes, utilizaron barras metálicas y piedras para provocar daños en al menos cinco sucursales bancarias, un supermercado y un restaurante de comida rápida.
Luego, pertubaron la circulación de una autopista periférica, sin que la policía interviniese, lanzando piedras contra policías en moto, uno de los cuales fue derribado.
El martes, la policía de Estambul había intervenido contra unos 2.000 manifestantes que protestaban contra las organizaciones monetarias, deteniendo a 96 de ellos en la plaza central de Taskim, según un comunicado de la policía.
Un hombre de 55 años que se encontraba en la zona de las manifestaciones falleció de una crisis cardiaca.
Este miércoles, la plaza de Taksim estaba ocupada por numerosos policías que impedían toda manifestación.
La reunión anual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que se inauguró oficialmente el martes, culmina este miércoles.
Unos 10.000 policías y 1.600 vigilantes habían sido desplegados para la seguridad del encuentro.
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