El presidente de EE.UU., Barack Obama, demostrará este miércoles su pleno respaldo a la "legitimidad" del nuevo Gobierno de Ucrania al recibir en la Casa Blanca al primer ministro, Arseni Yatseniuk, un encuentro que probablemente contribuirá a aumentar aún más las tensiones con Rusia.
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El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, insistió en su rueda de prensa diaria en que EE.UU. "apoya enérgicamente la legitimidad" del Gobierno de Yatseniuk, que asumió el poder después de tres meses de protestas populares callejeras que terminaron con el régimen del presidente Víctor Yanukóvich.
Eso contrasta con la postura de Rusia, que considera que fue "un golpe de Estado" lo que sacó a Yanukóvich del poder.
En lugar de remitir, la crisis parece agudizarse con el paso de los días y Crimea, intervenida militarmente por Moscú, declaró su independencia de Ucrania como paso previo a la reunificación con Rusia, una opción que deberá ser refrendada por la población de esa república autónoma en el referéndum convocado para el próximo domingo.
Moscú no tardó en calificar de "acorde a la ley" la declaración de independencia y reiteró que "respetará completamente" el resultado del referéndum.
Mientras, Yatseniuk advirtió desde Kiev al autoproclamado Gobierno crimeo que el referéndum sobre la reunificación con Rusia no será reconocido por la comunidad internacional, en consonancia con lo que sostienen EE.UU. y sus aliados europeos.
"Por lo que sabemos, la declaración de independencia no cumple la Constitución ucraniana", dijo por su parte la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Jen Psaki, en una conferencia de prensa.
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, conversó con el titular ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, a quien "reiteró su opinión de que el referéndum" del día 16 en Crimea "no cumpliría la Constitución ucraniana", algo que también puede aplicarse a la declaración de independencia, según Psaki.
"Cualquier conversación sobre el futuro de Crimea tiene que tener lugar con el nuevo Gobierno (interino) de Ucrania en la mesa", indicó la portavoz.
Asimismo, Carney reiteró que Washington reconoce los intereses legítimos de Rusia en Ucrania y que el Gobierno de Obama sigue tratando de ver si el Kremlin "está dispuesto" a resolver esta crisis "diplomáticamente", pero a la vez anticipó que Moscú "pagará un precio" por sus acciones.
La semana pasada Obama ya aprobó, mediante una orden ejecutiva, sanciones contra funcionarios e individuos, algunos de ellos rusos, "responsables o cómplices en la amenaza a la soberanía y la integridad territorial" ucranianas.
La medida, que contempla restricciones de visas, se dirige contra "individuos" que hayan socavado "los procesos democráticos y las instituciones de Ucrania", incluidas "las personas que hayan ejercido autoridad gubernamental en la región de Crimea sin la autorización del Gobierno de Ucrania".
Por su parte, el Comité de Exteriores del Senado no votará aún, como tenía previsto, un proyecto de ley con ayuda económica a Ucrania y sanciones a Rusia porque los senadores continúan negociando los detalles de la iniciativa.
El Gobierno de Obama también ha emprendido varias acciones unilaterales con el objetivo de presionar a Rusia a salir de Crimea, entre ellas la suspensión de la cooperación militar bilateral y de las negociaciones sobre comercio e inversión.
Pero, ante todo, Obama está buscando hacer un frente común con Europa, con varios contactos telefónicos durante los últimos días con la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, entre otros, para tratar de aislar a Rusia.
El mandatario estadounidense habló incluso sobre la situación en Ucrania con su homólogo chino, Xi Jinping, con quien coincidió en "la importancia de defender los principios de soberanía e integridad territorial", según la Casa Blanca.
Mientras, el 56 % de los estadounidenses prefiere que su país "no se involucre demasiado" en la crisis que vive Ucrania, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew divulgada este martes.
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