7 de mayo 2002 - 00:00

Ofensiva de Chirac: reemplazó a Jospin por un premier moderado

Conjurados los temores generados por el auge de la extrema derecha en Francia, el reelecto presidente Jacques Chirac lanzó ayer una fuerte ofensiva política de cara a las elecciones legislativas del mes que viene. Nombró a Jean-Pierre Raffarin, un liberal moderado, como nuevo primer ministro en lugar del renunciante Lionel Jospin. Con esa jugada espera obtener la mayoría en la Asamblea Nacional y no verse obligado a "cohabitar" cinco años más con la izquierda.

Ofensiva de Chirac: reemplazó a Jospin por un premier moderado
París (Reuters, AFP, EFE) - Renovado tras su contundente victoria en las urnas frente al líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen, el presidente francés Jacques Chirac lanzó su campaña para las elecciones parlamentarias de junio designando ayer como primer ministro a Jean-Pierre Raffarin, un moderado que durante la campaña hizo oír la voz de «la Francia de abajo» frente a las élites de París.

Chirac, quien ganó el domingo la segunda vuelta electoral con 82% de los votos en medio de un rechazo general a la extrema derecha, designó a Raffarin, de 53 años, para reemplazar al socialista Lionel Jospin, humillado por Le Pen en la primera vuelta de las elecciones presidenciales hace dos semanas. Tras esa derrota del 21 de abril, cuando fue relegado al tercer lugar en la votación, Jospin había anunciado sus planes de retirarse de la política.

La designación del nuevo primer ministro fue hecha tan sólo una hora después de que Jospin presentara su renuncia, y con él la de su gobierno, en una visita de 13 minutos al Palacio del Elíseo, donde se reunió con Chirac, con quien compartió el poder durante cinco años en una complicada cohabitación.

«El presidente de la República designó al señor Jean-Pierre Raffarin como primer ministro y le solicitó que formara el nuevo gobierno», anunció el secretario general del Elíseo, Dominique de Villepin, a los periodistas.

•Nuevo gobierno

Raffarin, un senador moderado y líder del consejo regional de Poitou-Charentes en el oeste de Francia, formará ahora un nuevo gobierno que será el pilar de la campaña conservadora para buscar una victoria en las elecciones parlamentarias previstas para el 9 y 16 de junio.

En la última jornada, el partido neogaullista de Chirac, Reagrupación para la República (RPR), declaró abierta la campaña para las elecciones parlamentarias al instar al electorado a que lo lleve al triunfo en junio y terminar con la desgastante «cohabitación» de poder compartido, que algunos señalan como una de las razones que ayudaron al ascenso de Le Pen. «Si gana la izquierda será como volver al punto de partida. No habría un compromiso real para el cambio y sería como si no hubiéramos aprendido la lección de la primera vuelta», dijo Patrick Devedjian, portavoz del RPR.

A pesar de ser hijo de un ex ministro de gobierno, Raffarin cuenta con una imagen de origen popular que se convirtió en su carta principal ante un electorado que le da la espalda a la capital y pide mayor poder a niveles locales y regionales y políticos que entiendan sus preocupaciones. Chiraquiano desde hace años, Raffarin fue ministro para las Pequeñas y Medianas Empresas en el gobierno del neogaullista
Alain Juppé (1995-97), del que es un fiel aliado y del que ha apoyado a fondo el plan, ya en marcha, de crear un «gran» partido de derecha-centroderecha.

Excelente orador, dirigirá el gobierno cuya «única tarea», según Chirac, será aportar respuestas a los problemas de los franceses, en particular contra la inseguridad, para mostrar al electorado que se está «actuando», en las cinco semanas que faltan para la primera vuelta de las Legislativas. «Lo que la gente pide es que la República sea vivida, compartida. Pide otros métodos, otros tipos de acción de gobierno, que estén más cerca de sus expectativas», había dicho Raffarin el domingo, que con su habitual discreción rehusaba toda especulación sobre si sería el encargado de formar el nuevo gobierno.

•Propuestas

Por su parte, el ultraderechista Frente Nacional (FN) aprovechó la resaca de la segunda vuelta de las presidenciales para proponer alianzas o acuerdos a los candidatos de la derecha a los comicios legislativos. El objetivo es impedir la victoria de la izquierda y, en particular, intentar conseguir el máximo número de escaños para Le Pen. Le Pen calificó su resultado de «notable», ya que coloca al FN «como la primera fuerza política francesa y nos permite vislumbrar a corto plazo la más bella de las esperanzas, en especial para las elecciones legislativas», afirmó.

En base a los resultados de Le Pen en la primera vuelta, el FN podría conseguir superar la primera vuelta legislativa del 9 de junio en 230 circunscripciones y, si la izquierda y la derecha no se unen para cerrarles el paso, podrían ganar algunas triangulares el 16 de junio.

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