La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, estimó la cifra de muertos en las protestas en Egipto de los últimos días en unas 300 personas y elevó el número de heridos a otras 3.000, citando reportes no confirmados. Se trata de cifras muy superiores a las estimadas hasta ahora.
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Pillay consideró que la situación es preocupante. "Ante las expectativas de que salgan a la calle un millón de personas el martes, insto tanto al Ejército como a la policía a actuar con el máximo cuidado y moderación", aseveró.
Pillay agregó que las "autoridades tienen la clara obligación de proteger a la población, incluido su derecho a la integridad, a reunirse y a la libertad de expresión". Además llamó al Ejecutivo a restablecer la libertad de información y, por tanto, también a desbloquear Internet.
La "persistente violación de los derechos humanos en Egipto" es un elemento clave que alienta las protestas, sostuvo. "La población parece rechazar inequívocamente un sistema que niega los derechos fundamentales de las personas y que ha cometido una serie de graves violaciones, como la tortura ampliamente extendida".
Un Ejecutivo que gobierna desde hace 30 años con leyes de emergencia "ha demostrado claramente que los derechos humanos no son precisamente una de sus principales preocupaciones", dijo Pillay.
Comentó además que "las marchas de (hoy) martes podrían ser un momento clave para la transición de Egipto a una sociedad más libre, más justa y más democrática".
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