Las elecciones de ayer en Irak despiertan tanto análisis optimistas como escépticos. Entre los primeros, el foco está puesto en que el caso iraquí se trata de un ensayo democrático excepcional en el mundo árabe, dominado mayormente por dictaduras. Entre los pesimistas, la clave está en la exclusión de los sunnitas en el armado institucional y el riesgo de un régimen teocrático, que serían ambos fuente de sangrientos enfrentamientos en el futuro. Veamos algunas de las opiniones en la prensa internacional.
Dejamos atrás muchos malos recuerdos, como el de tener que escondernos en cuevas heladoras en las montañas para escapar de los bombardeos del partido Baas o el de ver cómo los aviones del gobierno masacraban a la familia de nuestro tío.
El miércoles murieron 31 marines en el oeste de Irak tras estrellarse su helicóptero. ¿Cómo ignorar su sacrificio, el de morir para que mi familia pudiera votar?