Se congregan en estos momentos miles de "anti-chavistas" en distintos puntos de la capital venezolana. Sucede en el marco de una huelga general que lleva más de tres semanas. La industria petrolera continúa paralizada. El presidente Hugo Chávez ordenó ayer la incautación de medios privados de transporte para garantizar el suministro de combustible y alimentos. Y Alemania exhortó a sus ciudadanos a abandonar el país.
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Según líderes de la oposición, la "megamarcha" espera superar a la concentración en Caracas, que el 14 de diciembre congregó a centenares de miles de manifestantes exigiendo salidas pacíficas a la crisis política venezolana.
Por su parte, simpatizantes del oficialismo convocaron para hoy tres marchas en diferentes barrios populares de Caracas en defensa "de la paz y la democracia", que terminará en la sede del holding estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), enclavado en el norte caraqueño.
Una asamblea de miles de gerentes y trabajadores de PDVSA ratificó hoy mantener el paro petrolero que cumplió 19 días, hasta lograr la renuncia de Chávez y elecciones "en un plazo perentorio".
La decisión se adopta un día después de que el Tribunal Supremo de Venezuela ordenara medidas provisionales para reactivar esa industria, vital para la económía del país, quinto productor mundial de crudo.
En tanto, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), César Gaviria, informó anoche que tras una tensa y prolongada reunión la mesa de negociación trató, por primera vez en muchos días, el tema electoral, aunque insistió en que aún no se está cerca de un acuerdo.
"La reunión fue bastante tensa al principio", aunque luego las partes "empezaron a hablar de una salida electoral; obviamente no se puede decir que estamos cerca de un acuerdo, pero hoy hablaron con franqueza", dijo Gaviria.
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