Más de 40 personas resultaron heridas en los disturbios ocurridos la pasada noche en el barrio de Malasaña de Madrid en enfrentamientos entre la policía y jóvenes que celebraban la festividad del 2 de mayo, día de la región de Madrid.
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Entre los heridos, en su mayoría con contusiones leves, hay un policía que sufrió la rotura de un brazo y múltiples contusiones, por lo que fue trasladado a un hospital, según informaron a Efe fuentes del servicio municipal de Emergencias.
El resto de las personas afectadas fueron jóvenes de entre 19 y 25 años, que fueron atendidos en el hospital de campaña que fue instalado en las proximidades del lugar de los disturbios.
Las fuerzas de seguridad detuvieron al menos a diez jóvenes que, esposados, fueron introducidos en vehículos policiales.
Malasaña es un barrio céntrico y popular de Madrid, donde hay numerosos lugares de ocio nocturno y donde durante estos días se celebran las fiestas del 2 de mayo, con las que los madrileños conmemoran el levantamiento contra el ejército francés de Napoleón Bonaparte en 1808.
Estos altercados fueron continuación de los ocurridos en la noche anterior, cuando una docena de jóvenes fueron detenidos al oponer resistencia a la policía, que trataba de desalojarlos de la calle pasadas las tres de la madrugada.
La policía trataba de evitar que, una vez cerrados los establecimientos de ocio, los jóvenes organizaran en la plaza del 2 de mayo un "botellón", término con el que se conoce en España las concentraciones en la calle para beber alcohol.
Los diarios locales califican lo ocurrido de "batalla campal", en la que las fuerzas antidisturbios cargaron contra los jóvenes que les lanzaban numerosos objetos.
Papeleras arrancadas y quemadas, contenedores de obra incendiados y colocados a modo de barricadas, cabinas de teléfono derribadas e infinidad de restos de cristales, ladrillos y adoquines fue el paisaje que dejaron los enfrentamientos que duraron dos horas.
Los bomberos, según un portavoz del servicio de Emergencias, intervinieron en nueve ocasiones para sofocar el fuego de papeleras y basureros y retirar las improvisadas barricadas.
El alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, afirmó que la intervención de las fuerzas de seguridad fue "correcta y proporcionada" para evitar que los jóvenes incumplieran la normativa que prohíbe en Madrid el consumo de bebidas alcohólicas en la calle.
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