El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Enfundado en su uniforme blanco, el militar dijo en conferencia de prensa: «Venezolanos, por Venezuela, su futuro y el bienestar de nuestros hijos, debemos todos con una sola voluntad exigir la renuncia inmediata de Chávez para de esta forma evitar la confrontación civil instigada desde el Ejecutivo». Además, acusó a Chávez de «antipatriótico» y de llevar al país a una «tiranía de extrema izquierda».
El gesto desafiante de Molina constituyó una nueva bofetada para el presidente en momentos en que enfrenta una crisis de confianza por su estilo de gobierno agresivo y sus políticas económicas. Si bien durante la última jornada, la cotización del bolívar abrió estable, cerró en leve ascenso, con 959 bolívares por dólar, tras cerrar el viernes a 969,95 en relación con la divisa estadounidense. Sin embargo, se cree que las declaraciones de Tamayo podría afectar sensiblemente las transacciones.
Tamayo, quien durante el actual gobierno fue secretario permanente del Consejo de Seguridad y Defensa de la Nación, órgano de planificación estratégica que reporta directamente al jefe de Estado, denunció además que la «comprobada y peligrosa relación entre Chávez y algunos de sus ministros con la guerrilla colombiana» ha deteriorado «las relaciones internacionales» estratégicas, donde se han buscado «vínculos con gobiernos no democráticos», agregó. Mencionó también la tirantez del mandatario con la Iglesia Católica y los medios de comunicación.
El militar agregó que actuó según su conciencia y con independencia de los otros dos militares disidentes, quienes han recibido el apoyo de la oposición con ruidosas protestas callejeras. Sin embargo, aseguró que el descontento dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) es «muy alto». «Más de 90%», dijo a periodistas, pese a que el gobierno ha insistido una y otra vez en que la institución está más unida que nunca.
El contraalmirante también rechazó lo que llamó la «reiterada acción del presidente Chávez para debilitar la capacidad operativa de la fuerza armada» tratando de ponerla «al servicio de su partido e intereses políticos, intentando conformar milicias territoriales al estilo cubano».