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Rice agradeció especialmente "su trabajo y su esfuerzo en la Comisión de Asistencia para una Cuba Libre", que "envió recientemente sus recomendaciones al presidente Bush sobre cómo el gobierno puede acelerar el día en que Cuba se convierta en un país libre".
Reich, nacido en Cuba y conocido por su anticastrismo, llegó a la Casa Blanca hace año y medio, tras haber asumido durante un periodo similar la función de jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina en el Departamento de Estado.
El 7 de mayo había adelantado su decisión de renunciar por razones personales y económicas. El hecho de estar en "el gobierno cuesta mucho dinero", afirmó.
"El gobierno en Estados Unidos no paga bien (...) y yo tengo familia, hijas en la universidad, que estoy pagando, y francamente son responsabilidades personales a las que tengo que poner atención", dijo, asegurando no ser una "persona de carrera"
Reich, que precedió a Roger Noriega en el Departamento de Estado, calificó no obstante de "extraordinarios" los dos cargos que ocupó en la administración de Bush.
Por otra parte, subrayó que anteriormente ya había asumido tres veces responsabilidades en la administración estadounidense. "Siempre he regresado al sector privado para ganar un poco de dinero para después poder volver al gobierno", afirmó, anunciando querer reanudar sus actividades en su "consultoría" para América Latina.
"Voy a mantenerme envuelto en temas de la política y del desarrollo económico", declaró. "Mucho peor no me puede ir", ironizó.
Reich confesó irse con dos asignaturas pendientes: "Lo que hubiera querido hacer mejor francamente es haber acelerado el fin de la dictadura en Cuba y ayudar al pueblo de Venezuela a prevenir una dictadura", declaró.
"Todavía no existe una dictadura en Venezuela, pero hay que tener mucho cuidado", advirtió.
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