El ataque mutiló por completo el cuerpo de las víctimas.
Al menos 37 personas murieron y otras 52 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado durante un entierro cerca de la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán, informaron fuentes gubernamentales y hospitalarias.
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El suicida hizo estallar la carga explosiva que llevaba consigo cuando unas 150 personas asistían al entierro de la esposa de un líder tribal progubernamental en la localidad de Adezai, unos 20 kilómetros al sureste de Peshawar, la capital de la provincia de Jyber-Pajtunjwa.
"Muchos cadáveres están totalmente mutilados", dijo un portavoz del principal hospital de Peshawar. La mayoría de las víctimas del atentado eran miembros de una milicia tribal creada por la población local para expulsar de la zona a los rebeldes talibanes.
El atentado fue reivindicado por los talibanes. El portavoz talibán Ihsanullah Ihsan advirtió de que los rebeldes atacarán a cualquier milicia tribal que opere contra ellos.
Un testigo dijo a la emisora Geo TV que el autor del atentado tenía aproximadamente entre 35 y 40 años de edad y gritó "¡Alá es grande!" antes de detonar la bomba.
El atentado se produjo un día después de que la explosión de un coche bomba junto a la oficina del servicio de inteligencia militar ISI en Faisalabad, una importante ciudad industrial en la provincia oriental de Punyab, dejara 26 muertos y 131 heridos.
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