El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Las reacciones negativas a la posición de George W. Bush refuerzan la del presidente Arafat a nivel internacional", declaró el ministro del Trabajo, Ghassan al Jatib. "El presidente Bush se dio cuenta de que el mundo entero considera que el pueblo palestino tiene la última palabra cuando se trata de elegir a su dirección y que Yasser Arafat es el presidente electo de dicho pueblo, cuyas decisiones democráticas hay que respetar", agregó Saeb Erakat, ministro de las Colectividades Locales.
En la cumbre del G8, que culminó el jueves en Kananaskis (Canadá), los europeos y Japón se distanciaron de la estrategia anunciada el lunes por Bush, que convirtió el alejamiento de Arafat del poder en la condición sine qua non para la creación de un Estado palestino independiente.
Varios participantes, principalmente el primer ministro canadiense Jean Chretien, el presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, el presidente francés Jacques Chirac y el canciller alemán Gerhardt Schroeder, recordaron que correspondía al pueblo palestino elegir a sus dirigentes.
Ciertos líderes europeos, sin embargo, pese a haber reafirmado la legitimidad de Arafat como representante del pueblo palestino, lo criticaron con dureza.
El jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, le pidió que hiciera "un gesto generoso apartándose" del poder.
El semanario italiano Panorama, propiedad de Berlusconi, citando un informe establecido por expertos extranjeros de inteligencia sin identificar, aseguró este viernes que Arafat era víctima de un "deterioro progresivo de sus facultades mentales".
"Las condiciones de salud de Yasser Arafat tuvieron un papel importante en las frenéticas negociaciones diplomáticas que llevaron al discurso de Bush sobre la necesidad de encontrar a un nuevo líder para los palestinos", escribió Panorama.
Al valorar la cumbre del G8, un alto responsable israelí cercano al primer ministro Ariel Sharon fue todavía más lejos. Arafat "pertenece al pasado. Desde el momento en que el presidente Bush se pronunció por el surgimiento de una nueva dirección palestina, Yasser Arafat es un hombre terminado", declaró bajo anonimato.
"La posición de los europeos sobre esta cuestión es un anacronismo. No entienden o no quieren entender que Arafat se convirtió en un obstáculo para cualquier progreso con vista a una solución de la crisis en Medio Oriente. A los norteamericanos tampoco les fue fácil llegar a esa conclusión, pero llegaron", agregó.
"El presidente Bush al llamar a que aparezca una nueva dirección, puso en marcha una dinámica que, a plazo, logrará marginar a Arafat", dijo. "La paz exige una dirección palestina nueva y diferente, para que pueda nacer un Estado palestino. Llamo al pueblo palestino a elegir a nuevos dirigentes, dirigentes que no estén comprometidos con el terrorismo", declaró Bush el lunes.
Dejá tu comentario