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Las demostraciones son consideradas el prólogo de la que esperan comenzar el 6 de enero los cultivadores de hoja de coca del centro del país, en demanda de que el gobierno suspenda un programa gubernamental de erradicación de esos cultivos, antes de iniciar una evaluación de estos.
En ese contexto, Sánchez de Lozada dijo ayer en la graduación de nuevos oficiales de las Fuerzas Armadas, que éstas deben estar alertas para enfrentar a los enemigos internos y externos, en el primer caso "el terrorismo y el narcotráfico", visión que coincide con la norteamericana, aunque reconoció que no hay aquí casos concretos de ese tipo.
En lo interno, se refirió a las actitudes regionalistas y de sectores que buscan exacerbar posiciones para desintegrar el país, afectar la paz social o crear un ambiente de desestabilización política.
Cuando se le preguntó si en esa caracterización se incluye el movimiento cocalero que agrupa a 30 mil familias de la región central del Chapare, el ministro de Defensa, Freddy Teodovich, respondió que "eso depende de si los labriegos deciden actuar contra la Nación", en alusión a la protesta de enero.
El líder de los cultivadores de coca, Evo Morales, consiguió apoyo de los cocaleros de la región tropical norte de La Paz -zona de cultivos legales para consumo natural- que participarán en los bloqueos de rutas del próximo mes.
Morales se contactó con dirigentes de la COB, la Confederación Sindical Campesina, el Movimiento Sin Tierra (MST) y otras organizaciones populares, para unificar las demandas populares en una lucha conjunta desde el 6 de enero, con banderas tales como el rechazo al ALCA y a un proyecto exportador de gas de empresas transnacionales.
"Será -aseguró el dirigente- un sopapo a la administración de Sánchez de Lozada, para que cambie de línea y atienda las demandas populares".
El Jefe de Estado, por su parte, dijo que no le preocupan las amenazas de Morales y que el gobierno "sabrá cumplir con su deber si se producen los bloqueos viales", que en varias oportunidades jaquearon al anterior ejecutivo y que la actual administración "enfrentará con el Ejército y la Policía que controlan El Chapare".
Tras señalar que no cree que sean muy sensatas las advertencias cocaleras, llamó a "continuar un diálogo entre ambas partes", interrumpido la semana pasada al no aceptar el gobierno suspender la erradicación.
Morales manifestó también disposición a reanudar las charlas en las que, según diversas versiones, median presiones de Estados Unidos sobre el Gobierno.
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