Aun así, la Cancillería se encuentra en un aprieto por esta presión del embajador -de un país donde la designación política no sólo fue de los militares, por ejemplo contra el aprismo-, inclusive porque el colega argentino en Lima también se anotó en este reclamo. Típico oportunismo. Hasta ahora, Ruckauf agradece que la exigencia no se haya vertido todavía en un documento escrito.
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