Israel seguirá adelante con la polémica construcción de viviendas en una zona crucial próxima a Jerusalén que romperá la continuidad territorial palestina, a pesar de la ola de condenas internacionales que ha generado la decisión, informaron fuentes gubernamentales a la edición digital del diario Haaretz.
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"Seguiremos defendiendo nuestros intereses vitales frente a la presión internacional y no habrá ningún cambio en la decisión adoptada", aseguraron al diario destacadas fuentes en la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que aprobó el plan el viernes en represalia por el reconocimiento del Estado de Palestina en la Asamblea General de la ONU.
El Gobierno israelí considera que la petición violó los acuerdos existentes entre las partes, por lo que, según las fuentes, "no es de extrañar que Israel no se haya quedado de brazos cruzados" y aprobara extender la colonización.
"Si ellos (los palestinos) continúan dando pasos unilaterales, Israel actuará en consecuencia", agregaron.
Varios gobiernos europeos manifestaron su rechazo a la política de asentamientos de Israel, llegando incluso a llamar a consultas a los embajadores del país, según confirmaron fuentes israelíes y de diferentes Ejecutivos.
Un portavoz del ministerio de Exteriores israelí confirmó que los embajadores del gobierno de Benjamin Netanyahu fueron convocados en Londres, París, Madrid, y Estocolmo.
"Condenamos la reciente decisión de Israel de construir 3.000 nuevas viviendas", afirmó el Ministerio de Exteriores británico en un comunicado, asegurando que el movimiento "amenaza la viabilidad de una solución de dos Estados".
Londres no confirmó sin embargo las especulaciones sobre una posible retirada de su embajador en Israel. "Cualquier decisión sobre otra medida que Reino Unido pudiera tomar, depende del resultado de nuestras discusiones con el gobierno israelí y con nuestros socios internacionales, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea", explicó el ministerio.
Tras el reconocimiento la semana pasada por la ONU de los palestinos como Estado observador no miembro, Israel anunció sus planes de nueva construcción en los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este, además de la confiscación de los ingresos fiscales que recauda en nombre de la Autoridad Nacional Palestina.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, anunció que ha dado instrucciones al secretario de Estado para que convoque al embajador de Israel, con el fin de hacerle partícipe del "disgusto" por las dos medidas anunciadas por el Gobierno israelí.
El ministro, de visita a la factoría Ford de Almussafes, Valencia (este), señaló que el objetivo de convocar al embajador es mostrar la oposición del Gobierno a la decisión de Israel de retener los impuestos recaudados en nombre de la Autoridad Palestina y de continuar la política de asentamientos en Cisjordania.
García-Margallo resaltó que la adhesión de la Autoridad Palestina como miembro observador de la ONU es "una nueva oportunidad para la paz, para hacer arrancar unas negociaciones" que han estado bloqueadas mucho tiempo y llegar a "un Israel seguro y una Palestina viable".
La decisión de Israel provocó también las protestas de sus socios tradicionales, como Alemania.
La canciller alemana, Angela Merkel, exigió a Israel que renuncie a llevar a cabo sus planes de nuevos asentamientos. "El gobierno alemán está muy preocupado por los planes de construir 3.000 nuevas viviendas", comentó el portavoz del gobierno, Steffen Seibert.
"Israel socava así la confianza en su disposición a negociar en el proceso de paz del Cercano Oriente", indicó Seibert al mismo tiempo que señaló que con esta licitación de nuevas viviendas "se hace cada vez más pequeño el espacio para crear un Estado palestino, algo que también quiere Alemania".
El asunto será tratado durante las consultas israelo-alemanas que tendrán lugar esta semana en Berlín, durante las cuales Merkel recibirá al primer ministro de Israel, Benjamin Netanjahu, el miércoles por la noche en la Cancillería.
También Rusia instó a Israel a frenar su proyecto. "Los planes de la parte israelí se observan con una seria preocupación en Moscú", informó el Ministerio de Exteriores, que también reclamó el pago a los palestinos de los impuestos recaudados por Israel.
El gobierno ruso acusó además a Israel de empeorar la ya de por sí grave situación humanitaria que se vive en los territorios palestinos.
Incluso Estados Unidos, el principal socio de Israel, criticó el viernes esta decisión. La secretaria de Estado del país, Hillary Clinton, aseguró que "estas actividades entorpecen una paz negociada".
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