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Sin toparse con resistencia, las tropas kurdas se adentraron 15 kilómetros en territorio del régimen de Bagdad, para tomar posición en las barracas militares situadas en los aledaños de la aldea de Hawera, en la carretera que conecta Mosul con Arbil, sede del gobierno regional del Kurdistán iraquí.
El puesto militar y los controles fueron abandonados durante la noche por los soldados iraquíes que en su retirada, según indicaron militares kurdos, dejaron atrás varios folletos explicativos sobre las medidas de protección a adoptar en caso de que se produjera un ataque con armas químicas.
La retirada de esta unidad militar de su plaza al este de Mosul, tuvo lugar después de que, el pasado lunes, los soldados del Ejército iraquí abandonaran las primeras posiciones al norte de la ciudad, permitiendo así que los guerreros kurdos avanzaran cinco kilómetros.
También por el noreste de Mosul fuerzas kurdas lograron avanzar varios kilómetros tras librar, la noche del martes, escaramuzas con los soldados iraquíes que ocupaban posiciones en dos pueblos cercanos a la localidad de Bardarash, al oeste de Arbil.
"Más de cuarenta soldados se han rendido", señaló el comandante kurdo Naziar Ibrahim.
Los avances de las fuerzas kurdas son más regulares a medida que los aviones B-52 estadounidenses prosiguen con los bombardeos sobre las defensas iraquíes situadas en torno a la ciudad de Mosul, a unos 450 kilómetros al norte de Bagdad.
En uno de los ataques aéreos efectuados el miércoles al norte de Mosul, fueron alcanzadas las instalaciones de los miembros de la organización paramilitar del partido oficialista Baaz.
Desde el comienzo de la guerra, la aviación aliada bombardea instalaciones militares iraquíes ubicadas en las áreas petroleras de Mosul y Kirkuk, así como las defensas de las tropas de Bagdad al otro lado de la línea de demarcación que separa el Kurdistán iraquí del resto de Irak.
"Los bombardeos americanos son cada vez más intensos y menos espaciados", apuntó un oficial kurdo desde la localidad de Arbil.
Al mismo tiempo que la aviación aliada destruye las defensas aéreas y reduce la capacidad ofensiva de las tropas iraquíes, las fuerzas especiales estadounidenses trabajan con la milicia kurda cerca de Mosul y Kirkuk, el centro petrolero del norte de Irak.
Las fuerzas kurdas, que durante años se han preparado para la gran batalla contra las tropas del presidente Saddam Hussein, han tejido en Mosul y Kirkuk una tela de araña con colaboradores y espías, que de momento no parece que sea de mucha ayuda.
Más de setenta miembros de las células kurdas de espionaje fueron detenidos el pasado fin de semana en Kirkuk, dos semanas después de que, coincidiendo casi con el inicio de la guerras, las fuerzas de seguridad iraquíes apresaran a otros 61 informadores, que fueron ejecutados.
"Lo probable es que los últimos detenidos hayan seguido la misma suerte", dijo un oficial de la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK), una de las dos formaciones que dominan el gobierno de la región autónoma iraquí.
La milicia kurda está formada por unos 60.000 hombres, la mayoría provistos de viejos fusiles AK-47 y lanzagranadas, mientras que las fuerzas estadounidenses, cuya cifra efectivos esta previsto que llegue a los 6.000, las componen hasta el momento algo mas de 2000 soldados, incluidos unos 300 miembros de unidades especiales.
El régimen de Bagdad tiene en la zona norte del país unos 100.000 soldados, incluidas dos divisiones de la Guardia Republicana, varias unidades especiales y diversos grupos paramilitares, entre ellos el "Muyaidin i-Khalq", fundado Saddam Hussein.
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