Daniel, quien además de asesorar a Lula era alcalde de Santo André, una ciudad del populoso gran San Pablo, fue asesinado el fin de semana por una agrupación denominada FARB, que había amenazado a un grupo de dirigentes del PT por supuestamente fomentar una ideología «light» dentro de la izquierda, aunque se presume que ese motivo podría ser una maniobra de distracción (ver aparte).
En San Pablo, la violencia se refleja en el aumento en el número de secuestros, que el año pasado se multiplicaron por cinco en relación con 2000.
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