8 de mayo 2002 - 00:00

Piloto de avión que se estrelló en China evitó tragedia mayor

El piloto del avión de línea chino que se estrelló ayer cerca de Dalian, en el noreste de China, causando la muerte de 112 personas, logró evitar al parecer una tragedia aún mayor.

El avión cayó en el mar, a apenas un kilómetro de una refinería, grandes tanques de aceite y a tres kilómetros de la ciudad costera con 1,7 millones de habitantes, informó hoy la agencia de noticias Xinhua, en su edición online. El McDonnel Douglas MD-82 estaba en camino de Pekín a Dalian.

"El piloto demostró tener cabeza fría, de lo contrario se hubiera producido una tragedia aún mayor", dijo el jefe de partido de la provincia Liaoning, Wen Shizhen.

Lo dijo basándose en los informes según los cuales la máquina voló en círculos antes de estrellarse el martes por la noche, probablemente para encontrar un lugar de aterrizaje de emergencia.

El piloto informó a la torre de control sobre un incendio a bordo, y entonces se interrumpió el contacto.

Testigos oculares vieron arder el avión cuando se dirigía hacia el mar y luego como caía repentinamente al agua.

Más de cuarenta barcos, entre otros de la Marina, buscaron durante toda la noche sobrevivientes.

Cuando hacia el mediodía se habían rescatado 66 muertos, la línea China Northern Airlines informó a los familiares de los pasajeros que estaban todos muertos.

Equipos de rescate juntaron con decenas de pequeños barcos los restos del avión que flotaban en el agua.

Buceadores buscaban víctimas y restos del avión sumergidos. Con ello comenzó la parte más difícil de los trabajos de rescate.

"No es tan fácil como se cree", dijo un miembro de los rescates marítimos. "Tenemos que peinar esta zona del mar y encontrar los restos del avión bajo el agua. Entonces los buceadores se meten en el agua. Todo eso lleva su tiempo", explicó.

Al menos, las condiciones meteorológicas en la bahía de Dalian eran buenas.

La televisión mostró imágenes del lugar del accidente desde la ciudad portuaria, que antes también era llamada Port Arthur.

El avión tenía once años de antigüedad, según el fabricante Boeing en Pekín, y fue entregado en julio de 1991. Tenía 26.000 horas de vuelo, así como 16.000 despegues y aterrizajes.

Según la compañía aérea, había ocho extranjeros entre los 103 pasajeros, entre ellos tres japoneses, una empresaria francesa, un hombre de Singapur, un sudcoreano y un indio.

Este fue el segundo accidente de un avión chino en apenas tres semanas. El 15 de abril se estrelló contra una montaña un Boeing 767 de Air China, cerca del aeropuerto de la ciudad sudcoreana de Busan. De los 166 pasajeros, sobrevivieron 38.

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