Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las fuerzas iraquíes y estadounidenses se preparaban para lanzar un plan de seguridad para poner fin a la violencia en Bagdad, donde ayer murieron 33 civiles, más de 100 resultaron heridos en varios atentados y fueron hallados 25 cadáveres de personas no identificadas.
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Al menos 14 personas perdieron la vida en ataques al norte de Bagdad, tras un fin de semana sangriento en Irak que se saldó con la muerte de unas 200 personas, 130 de ellas el sábado en el barrio de Sadriyah de la capital, mayoritariamente chiita.
Varios diputados iraquíes criticaron la incapacidad del gobierno de desbaratar estos atentados y llamaron a que se implemente rápidamente el plan de seguridad para Bagdad anunciado por el primer ministro Nuri al Maliki a fin de poner fin a la violencia entre chiitas y sunitas, que dejó un saldo de 17.000 muertos en 2006, según la ONU.
De acuerdo con un alto responsable de la seguridad iraquí que pidió el anonimato, «el plan será lanzado cuando todas las disposiciones necesarias para garantizar su éxito estén acabadas». «No sucederá hoy ni mañana», precisó.
Otro alto responsable afirmó que este plan, que prevé el despliegue de 85.000 hombres -50.000 policías y soldados iraquíes, así como 35.000 militares estadounidenses-, «será implementado en los próximos días», pero no dio fecha.