Washington (ANSA, Reuters, LF) - El Partido Demócrata quedó envuelto ayer en una dura polémica entre las campañas de sus principales precandidatos presidenciales, Hillary Clinton y Barack Obama, por el permiso dado por un juez para que los trabajadores de los casinos de Las Vegas voten dentro de los hoteles que albergan las casas de juego.
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La decisión judicial de permitir que decenas de miles de camareros, mucamas y otros trabajadores de los casinos -muchos hispanos-puedan llevar a cabo los «caucus» (asambleas)en los hoteles enojó al campo de la ex primera dama. Eso se debe a que el gremio que nuclea a esos empleados, el poderoso Culinary Workers Union, expresó su apoyo oficial a Obama para las primarias del sábado en el estado de Nevada, por lo que la medida podría favorecer ampliamente al candidato negro.
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