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"Nos parece que admitir el consumo de tal o cual substancia sería un mal signo en dirección a los jóvenes", precisó en una respuesta escrita el candidato socialista a la elección presidencial en relación a la legalización de la cannabis.
"Dejar de sancionar el consumo no resolvería nada en lo relativo al tráfico de sustancias ilícitas. En lo que se refiere al consumo, se trata sobre todo de hacer aplicar la ley de manera inteligente: fumar un cigarrillo de marihuana es seguramente menos peligroso que beber alcohol antes de conducir, para uno mismo y para los demás", agregó Jospin.
"Se trata de un problema de salud pública muy serio. Se trata también de problemas de seguridad pública relacionados sobre todo con los efectos de ciertos consumos: sobre las violencias conyugales o para la seguridad en las carreteras", precisó el Primer ministro francés.
"Existe también, prosiguió Jospin, las consecuencias de los tráficos: delincuencia, violencia o lavado de dinero, crimen de gran envergadura contra todo lo cual contamos iniciar una acción firme y más eficaz gracia a una mejor coordinación de la policía, de la justicia, como también de los servicios fiscales y de aduanas".
"No deseo trivializar el consumo de marihuana, concluyó Jospin. Pero es una obligación para mí recordar hasta qué punto alcohol y tabaco son también venenos terribles a partir de ciertas dosis".
Jospin no se había pronunciado mucho nunca sobre este tema. Por el contrario, durante su gobierno, el alcohol y el tabaco fueron considerados drogas e integrados al conjunto del dispositivo de prevención y de tratamientos.
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