La ministra de Cultura de Polonia, Hanna Wróblewska, anunció que su país avanza en un ambicioso plan para proteger su patrimonio cultural ante la posibilidad de una agresión militar por parte de Rusia.
Al frente de esta operación estará Maciej Matysiak, exmilitar y exsubdirector de la agencia de contrainteligencia militar, ahora designado como jefe del nuevo Departamento de Seguridad y Gestión de Crisis del Ministerio de Cultura.
Las obras de arte polacas serán protegidas ante un potencial ataque ruso.
La ministra de Cultura de Polonia, Hanna Wróblewska, anunció que su país avanza en un ambicioso plan para proteger su patrimonio cultural ante la posibilidad de una agresión militar por parte de Rusia.
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La medida contempla trasladar obras de arte y otros bienes de valor histórico a otros países, en el marco de una estrategia de seguridad nacional que se implementaría antes de que termine el año.
En una conferencia de prensa celebrada en Varsovia, Wróblewska destacó que la iniciativa surge como una lección directa de la guerra en Ucrania, donde, según sus palabras, la cultura ha sido un objetivo deliberado del conflicto. “No se trata sólo de territorio: también buscan destruir nuestra identidad y nuestra herencia cultural”, afirmó.
El proyecto contempla la colaboración con gobiernos extranjeros para albergar de forma temporal piezas provenientes de unas 160 instituciones públicas, incluyendo pinturas, esculturas, libros antiguos e instrumentos musicales. Se prevé que, con el tiempo, también participen entidades privadas.
Al frente de esta operación estará Maciej Matysiak, exmilitar y exsubdirector de la agencia de contrainteligencia militar, ahora designado como jefe del nuevo Departamento de Seguridad y Gestión de Crisis del Ministerio de Cultura.
Polonia se apoya en su experiencia al asistir a Ucrania con la reubicación de bienes culturales tras la invasión rusa de 2022. Aunque el plan incluye mecanismos para una futura repatriación, la ministra advirtió que no será posible evacuar todo. Determinar qué elementos serán prioritarios representará uno de los mayores desafíos.
Por su parte, Lituania, Letonia y Estonia también están trabajando en medidas similares ante la creciente tensión en Europa del Este.
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