La prensa independiente y los opositores a Hugo Chávez reaccionaron con júbilo ante el triunfo del No a la reelección a perpetuidad en el referendo del domingo. El antichavismo tiene, desde ahora, la responsabilidad de conformarse como un bloque con aspiraciones de poder.
Caracas - Fue una batalla en una larga guerra. La derrota mediante los votos de la reforma constitucional propuesta por el presidente Hugo Chávez resultó un frenazo para la marcha de su proyecto izquierdista, aunque la puerta no parece haberse cerrado definitivamente en busca de la «vía venezolana» al socialismo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Si bien el resultado de la consulta del domingo fue estrecho, Chávez reconoció la derrota «microscópica», para de inmediato dejar claro que seguirá promoviendo su proyecto entre el pueblo, porque la reforma «no está muerta».
«No se pudo por ahora, pero mantengo la propuesta. Quiero que sepan que ni una sola coma de esta propuesta yo retiro. Continúo haciendo la propuesta al pueblo venezolano. Esta propuesta sigue viva, no está muerta», dijo luego de conocerse los resultados oficiales.
Según los primeros resultados, la propuesta de enmienda fue rechazada por 50,70% de los votantes, contra 49,29%, en términos globales 4,5 contra 4,3 millones de votos. Chávez se preguntó qué pasó con los 7,3 millones de electores que votaron por su reelección hace exactamente un año.
En concreto, los venezolanos rechazaron con votos la instauración de la reelección presidencial sin límite de tiempo, el aumento del mandato de seis a siete años y la eliminación de la autonomía del Banco Central de Venezuela, que eran algunos de los puntos clave de la enmienda.
El discurso para la derrota de Chávez dejó una serie de intrigas, especialmente el hecho de que el mandatario rememorara su famosa frase «no lo logramos por ahora», la cual pronunció en febrero de 1992 cuando se rindió luego de encabezar un intento de golpe de Estado, pero que le abrió las puertas para llegar al poder seis años después mediante los votos.
Los analistas estiman que Chávez podría anunciar en los próximos meses una nueva jugada política para seguir en su intento por materializar el proyecto socialista. La herramienta que más suena ahora es la posible convocatoria a una Asamblea Constituyente, un recurso que Chávez ya había rechazado como el adecuado para efectuar los cambios de la carta magna.
Además, los analistas recordaron que Chávez está investido por el Congreso de poderes especiales (ley habilitante) por un período que se prolonga hasta mediados de 2008, con los cuales puede legislar por decreto. Superpoderes, claro.
Alternativas
El abogado y portavoz del grupo civil Ciudadanía Activa, Carlos Vecchio, dijo que entre las alternativas legales que tiene Chávez para seguir adelante con su proyecto está enmendar el artículo constitucional que tiene que ver con la elección presidencial para poder reelegirse en 2013.
«La ley habilitante le fue dada por año y medio, pensando en que sería usada con la reforma constitucional para dictar leyes que se aplicarían en conjunto con la reforma. Creo que vamos a ver algunas leyes que tratarán de llevar al país a una economía socialista», dijo.
Según Vecchio, muchos de los cambios que proponía Chávez en la reforma ya se están aplicando de hecho, como la falta de autonomía del Banco Central, el uso discrecional de las reservas internacionales y la politización de la Fuerza Armada.
«El mensaje que recibió del pueblo fue que en lugar de estar pensando cómo perpetuarse en el poder, debería dedicarse a resolver los problemasdel país, el desempleo, la pobreza y el desabastecimiento de productos de consumo masivo», señaló.
Los analistas indicaron que, además de la reelección presidencial ilimitada, los venezolanos se inquietaron por la campaña relacionada con la propiedad privada.
En el mes de campaña para el referéndum, Chávez dedicó parte de su tiempo a asegurar que la reforma no afectaría la propiedad privada, acusando a la oposición de manipular la enmienda para crear la sensación de que sería abolida.
«Yo estoy completamente seguro de que la inmensa mayoría de esos tres millones de personas que no votaron por nosotros siguen con nosotros. ¿Dudas?, ¿temores?, ¿faltó tiempo?, ¿ faltó capacidad para explicar? A lo mejor», comentó Chávez. El analista de la firma Hinterlaces Oscar Schemel dijo que en la batalla de ideas, los electores rechazaban más la reforma mientras más la conocían. « Muchos no sabían de qué se trata la eliminación de la autonomía del Banco Central, pero percibían que se trataba de algo grave», recalcó.
El analista de opinión pública Alfredo Keller indicó que el liderazgo de Chávez quedó « golpeado» luego de empujar la consulta de referéndum a un plebiscito sobre su persona, al indicar a sus seguidores que votar por la reforma era votar por él. «El presidente perdió credibilidad en su oferta de proyecto político», indicó.
Asimismo, el experto en leyes Italo Luongo alertó que a Chávez le queda un «arsenal» legal al cual recurrir, principalmente los poderes especiales que todavía mantiene. «Tiene la ley habilitante y no podemos olvidar que la Asamblea Nacional está dominada por el oficialismo. Lo más seguro es que intente imponer por otra vía al pueblo venezolano lo que no pudo por la vía de la reforma constitucional», aseveró.
Por su lado, los partidos políticos de oposición tomaron un nuevo aire para las nuevas luchas, especialmente los que llamaron abiertamente a votar y abandonar posiciones abstencionistas. Ahora cuentan con el bullicioso apoyo de los estudiantes universitarios, el factor que puso su grano de arena para inclinar la balanza hacia el No.
El presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, Ricardo Sánchez, pidió dejar la celebración para después. «Vamos a celebrar después. Aquí no hay ganadores ni perdedores, eso en Venezuela se acabó. La lucha no ha terminado», dijo.
Dejá tu comentario