Prepara Lula un plan reactivante

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San Pablo (O Estado de S. Paulo, AFP, ANSA) - El malestar del empresariado por la recesión, algunos tropiezos de sus planes de reforma previsional y tributaria, las críticas opositoras y la ola de ocupaciones de los «sin tierra» y los «sin techo» llevaron al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, a acelerar una respuesta del gobierno a esta situación. Así, las autoridades anunciarán de aquí a dos semanas un paquete de medidas para abaratar el crédito, incentivos fiscales a varios sectores industriales y una intensificación de los planes sociales, habitacionales y de construcción de infraestructura.

La decisión del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de dar una rápida respuesta a las crecientes demandas sociales e incentivar el crecimiento económico fue adoptada el fin de semana. El influyente ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, anunció esas medidas en estudio a los miembros del oficialismo en la Cámara de Diputados.

• Medida clave


Con respecto a los encajes, se prevé una reducción de entre 10 y 20 puntos, una medida clave para la reaparición del crédito. Hoy, los bancos inmovilizan el equivalente a 68% de sus depósitos en cuenta corriente, 30% del dinero colocado en cajas de ahorro y 23% de lo colocado en plazos fijos.

Por otra parte, se estudia reducir impuestos a las automotrices, de modo de estimular las ventas y con el objetivo de crear 300.000 empleos.

El gobierno pretende también establecer incentivos fiscales a otros sectores industriales, ampliar los subsidios a sectores de bajos ingresos para que accedan a viviendas, unificar los planes sociales para cubrir este año a 4,5 millones de familias e invertir unos 20.000 millones de dólares -entre recursos públicos y privados- para hacer obra de infraestructura.

Lula ha asegurado una y otra vez que lo que ha hecho en estos primeros meses de su gestión es «poner la casa en orden» y, además de pedir «paciencia» para el cumplimiento de sus promesas sociales, ha pedido que no se lo juzgue por apenas unos meses de gobierno. Sin embargo, sus críticos afirman que la agenda social del gobierno ha quedado prácticamente archivada debido a la voluntad de Lula de aplicar una política económica ortodoxa para enfrentar la desconfianza de los inversores a un gobierno de izquierda.

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