En el conflicto de Libia, desde el principio diplomáticos y funcionarios de alto rango se situaron de parte de los rebeldes. En Siria no se ha visto nada similar, hasta ahora, que un destacado funcionario del presidente Bashar al Assad acaba de marcharse a Egipto y se declara solidario con la oposición.
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El régimen sirio muestra los primeros indicios de división interna. El responsable de finanzas del primer ministro y del Ministerio de Defensa, Mahmud al Hay Hamad, quien se ha marchado a Egipto.
En entrevistas emitidas por televisiones árabes, este criticó duramente el régimen del presidente al Assad: "La responsabilidad de la violencia contra los manifestantes es de la Fuerzas Armadas y en concreto del servicio militar secreto, de la dirección de los servicios secretos en general y del servicio secreto de la Fuerza Aérea".
El gobierno, según expuso Al Hay Hamad, no tiene nada que ver. Los miembros del gabinete son "presos, que no pueden dar un paso sin las fuerzas de seguridad encima".
Muchos ministros quieren apartarse del gobierno, pero dudan porque tienen miedo de que a sus familias les pueda suceder algo. Y mismo lo ocurre, según al Hay, con numerosos destacados cargos del Ejército. El responsable financiero indicó que gran parte de las atrocidades en Siria están siendo cometidas por las milicias Shabiha, que son financiadas con el presupuesto del Ministerio de Defensa.
En las entrevistas no explica cómo Al Hay Hamad se ha podido trasladar a El Cairo con su familia.
Observadores independientes en Damasco describen la actual situación del gobierno señalando que "todo el mundo desconfía de todo el mundo". Muchos funcionarios considera de que la estrategia del presidente Assad, de reprimir con violencia las protestas, es equivocada y no tiene perspectivas. Pero como todos los miembros del gobierno recelan de que sus compañeros puedan estar cooperando con los servicios secretos, en la mayoría de ocasiones no hablan entre ellos.
En tanto, la oposición informó hoy que en lo que va de jornada han muerto 17 personas. La mayoría de víctimas se registraron en Deir as Zaur, cerca de la frontera con Irak. Entre los muertos figura un policía que en protesta contra los disparos manifestantes había dejado el cuerpo.
Según cifras de Naciones Unidas más de 5.000 personas han muerto en la represión de las protestas contra Al Assad, que comenzaron en marzo pasado.
Por su parte, el gobierno sirio declaró que hoy fueron puestos en libertad a 552 presos, que habían sido detenidos "en relación con los últimos acontecimientos". La puesta en libertad de los presos políticos forma parte de las exigencias de la Liga Árabe al gobierno sirio.
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