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30 de octubre 2026 - 18:12

Rafael Grossi sumó nueve apoyos y quedó segundo en la carrera para conducir la ONU

El argentino logró su mejor resultado en la séptima votación indicativa. Rebeca Grynspan sigue al frente, aunque las potencias aún deben acordar la sucesión.

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Rafael Grossi obtuvo nueve respaldos y cuatro rechazos en la séptima votación indicativa del Consejo de Seguridad.

Rafael Grossi alcanzó por primera vez nueve respaldos en las votaciones indicativas para elegir al próximo secretario general de la ONU, un resultado que lo ubicó segundo detrás de la costarricense Rebeca Grynspan. La nueva ronda mejoró la posición del diplomático argentino, aunque todavía no permite determinar si podrá superar las resistencias entre las principales potencias.

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El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) recibió nueve apoyos, cuatro votos negativos y dos abstenciones de opinión, según los resultados filtrados del escrutinio secreto del Consejo de Seguridad. Grynspan reunió 11 respaldos y cuatro rechazos.

La diferencia entre ambos quedó así en dos votos favorables, mientras que registraron la misma cantidad de posiciones contrarias. En declaraciones difundidas por La Nación, el entorno de Grossi celebró el resultado: “Fue su mejor votación y está muy cerca de Grynspan”.

Sin embargo, esta séptima consulta se realizó con papeletas que no diferenciaban a los miembros permanentes del resto del Consejo. Por eso, el resultado no permite conocer si alguno de los cuatro rechazos al argentino provino de una potencia con capacidad de bloquear su designación.

Cómo quedó la votación y qué cambió para Grossi

Los tres primeros lugares volvieron a quedar en manos de postulantes latinoamericanos. Detrás de Grynspan y Grossi se ubicó la excanciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, con ocho respaldos, seis rechazos y un voto de “no opinión”.

La ronda también marcó el debut de Lana Zaki Nusseibeh, de Emiratos Árabes Unidos, cuya incorporación había ampliado las alternativas en una negociación sin acuerdos definitivos. Obtuvo siete apoyos, seis votos negativos y dos de “no opinión”, por lo que quedó cuarta.

El resto de los resultados fue el siguiente:

Para Grossi, la mejora se observa frente a la consulta anterior, celebrada dos semanas atrás: pasó de ocho a nueve respaldos y redujo de seis a cuatro los votos negativos. Grynspan también avanzó, desde los nueve apoyos y cinco rechazos que había obtenido entonces.

En aquella oportunidad sí se habían utilizado papeletas de distintos colores para identificar, sin revelar el país, los votos de los cinco miembros permanentes. Tanto Grossi como Grynspan y Rodrigues-Birkett habían recibido dos votos negativos de ese grupo, una señal de los obstáculos que enfrentaban sus candidaturas.

Por qué los nueve votos todavía no aseguran la elección

El número alcanzado por el argentino tiene relevancia porque, para recomendar una candidatura, el Consejo de Seguridad necesita al menos nueve votos favorables y ningún veto de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.

Pero las consultas indicativas sirven para medir preferencias y orientar las negociaciones: no constituyen la recomendación formal del Consejo. Alcanzar ese piso en una ronda exploratoria no garantiza, por lo tanto, la designación.

Una vez que el Consejo acuerda un nombre, la candidatura pasa a la Asamblea General, integrada por 193 Estados, que habitualmente ratifica la recomendación.

La principal dificultad sigue estando en el entendimiento entre las potencias. Las diferencias por la guerra en Ucrania, los conflictos en Medio Oriente y el programa nuclear iraní atraviesan las conversaciones sobre quién sucederá a Guterres.

La votación fue secreta y no permitió identificar si los rechazos provinieron de países con poder de veto.

Las negociaciones entre las potencias y el peso de América Latina

El desempeño de los postulantes latinoamericanos mantiene a la región en una posición central. A favor de esas candidaturas opera la expectativa de una alternancia geográfica: el último secretario general latinoamericano fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien ejerció entre 1982 y 1991.

A esa discusión se suma el reclamo de distintos sectores para que una mujer conduzca por primera vez el organismo.

Según las versiones sobre las negociaciones, Grossi contaría con respaldo de la administración de Donald Trump, pero enfrenta cuestionamientos de Rusia por su actuación al frente del OIEA durante la guerra en Ucrania. China, en tanto, se inclinaría por Grynspan, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, cuya postulación encontraría resistencias en Washington.

La llegada de Nusseibeh tampoco despejó el escenario. Organizaciones defensoras de los derechos humanos cuestionaron su candidatura por las acusaciones contra Emiratos Árabes Unidos de financiar a grupos paramilitares en Sudán.

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