El Milan y el Inter dieron un paso decisivo en la transformación de su estructura económica y comercial. Los dos clubes más importantes de Milán acordaron con Generali, uno de los principales grupos aseguradores de Italia, un contrato millonario por los derechos de denominación de su futuro estadio, que reemplazará al histórico San Siro.
Milan e Inter sellan un contrato récord de u$s726 millones por el nombre de su nuevo estadio
Generali pagará por los derechos de denominación del futuro estadio que compartirán los dos gigantes de Milán. El acuerdo contempla ingresos anuales por u$s29 millones, que se repartirán en partes iguales, y forma parte de un proyecto de infraestructura que busca transformar el negocio de ambos clubes y modernizar el fútbol italiano.
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Adiós, San Siro. El AC Milan y el Inter anuncian un acuerdo récord de uSs726 millones por los derechos de denominación del nuevo Estadio Generali.
La operación está valuada en aproximadamente u$s726 millones y se ubica entre los acuerdos comerciales más importantes de la historia del fútbol europeo. Según las cifras publicadas por Calcio e Finanza, el convenio tendrá una duración de 25 años, durante los cuales Generali tendrá los derechos para bautizar al nuevo recinto, que llevará el nombre de Generali Stadium.
El contrato representa un ingreso promedio de u$s29 millones por temporada para los dos equipos. Como el estadio será compartido, la distribución se realizará en partes iguales: cada institución recibirá alrededor de u$s14,5 millones anuales. Se trata de una fuente de ingresos de largo plazo que permitirá a Milan e Inter fortalecer sus finanzas y ampliar su capacidad de inversión.
La duración del acuerdo es otro de sus aspectos destacados. Los contratos de naming rights suelen negociarse por períodos de entre cinco y diez años, mientras que el compromiso de Generali se extenderá durante un cuarto de siglo.
Un negocio que supera los antecedentes italianos
La magnitud del acuerdo queda en evidencia al compararlo con otros contratos de denominación de estadios en Italia. El nuevo convenio generará para cada club ingresos anuales superiores a los que perciben otras instituciones de la Serie A por este concepto.
Atalanta recibe aproximadamente u$s2,7 millones por temporada de New Balance por el nombre de su estadio de Bérgamo, mientras que Udinese obtiene alrededor de u$s1,1 millones anuales de Bluenergy. La diferencia también es significativa frente al contrato de Juventus con Allianz, firmado en 2020 por diez años y valuado en unos u$s115 millones, con un promedio cercano a u$s11,5 millones por temporada.
Sin embargo, ese último acuerdo contempla también otros derechos comerciales, como la presencia de Allianz en la indumentaria de entrenamiento del equipo. Por eso, el monto correspondiente exclusivamente al nombre del estadio es inferior.
En el escenario europeo, el Generali Stadium también se posicionará entre los acuerdos más relevantes. El Bayern Múnich obtiene aproximadamente u$s14,5 millones anuales por los derechos del Allianz Arena, mientras que el Borussia Dortmund percibe cerca de u$s12,3 millones por el Signal Iduna Park.
El Barcelona, por su parte, tiene un acuerdo con Spotify por el Camp Nou que ronda los u$s22,3 millones anuales, aunque incluye derechos comerciales adicionales y el patrocinio de la camiseta. En tanto, el Atlético de Madrid mantiene uno de los contratos más importantes del continente: el Riyadh Air Metropolitano cuenta con un patrocinio estimado entre u$s279 millones y u$s335 millones por nueve años, equivalente a ingresos anuales de entre u$s31 millones y u$s37 millones.
El fin de San Siro y una inversión para transformar Milán
El nuevo estadio tendrá capacidad para 71.500 espectadores y será el resultado de un proyecto arquitectónico desarrollado por los estudios Foster+Partners y MANICA. La propuesta busca combinar una infraestructura de última generación con referencias al patrimonio arquitectónico de la ciudad, especialmente a la Catedral de Milán.
El diseño contempla una tribuna continua de 360 grados, distribuida en dos niveles, y sectores especialmente concebidos para potenciar la experiencia de los hinchas. Las tradicionales Curvas tendrán gradas empinadas, con una inclinación de hasta 37 grados, para acercar al público al campo de juego y reforzar el ambiente de los clásicos.
La operación inmobiliaria también tuvo un paso fundamental en noviembre pasado, cuando Milan e Inter compraron a la ciudad de Milán los terrenos necesarios para desarrollar el proyecto por aproximadamente u$s220 millones.
La construcción está prevista para comenzar en 2028 y la inauguración se proyecta para la temporada 2031-32, siempre sujeta a las autorizaciones correspondientes. El plan contempla, además, una transformación urbana del entorno, con nuevos espacios comerciales, áreas de entretenimiento y zonas verdes.
Detrás de la iniciativa están los grupos propietarios de ambas instituciones: RedBird Capital Partners, en el caso del Milan, y Oaktree, en el del Inter. Para los inversores, contar con un estadio moderno representa una herramienta estratégica para incrementar los ingresos por entradas, hospitalidad corporativa, gastronomía, eventos y explotación comercial.
San Siro, inaugurado en 1926 y remodelado para el Mundial de Italia 1990, fue durante décadas uno de los grandes símbolos del fútbol mundial. Sin embargo, sus limitaciones de infraestructura y servicios quedaron cada vez más expuestas frente a los nuevos estándares de los principales escenarios europeos.
La renovación también tiene una dimensión nacional. Italia necesita modernizar sus estadios de cara a la Eurocopa 2032, que organizará junto con Turquía, y el nuevo recinto milanés apunta a convertirse en una de las principales sedes del torneo.



