ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de julio 2007 - 00:00

Raúl Castro anunció reformas económicas, pero no democracia

ver más
Raúl Castro ayer, al hablar ante simpatizantes del régimen en el Día de la Rebeldía. Hizo una contundente autocrítica sobre las deficiencias de la economía cubana.
Camagüey (EFE, AFP, ANSA) - Raúl Castro, presidente interino de Cuba desde hace un año, buscó ayer afirmarse en el poder con un fuerte discurso en el que reconoció errores, repasó las deficiencias de la economía, prometió reformas y se ofreció a dialogar con el sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca. Por otra parte, no aclaró las dudas con respecto a un posible regreso de su hermano al poder, lo que, de hecho, hizo crecer la impresión de que eso no sucederá.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

En ausencia de Fidel Castro, que hace un año hizo para esta misma fecha su última aparición pública tras sufrir un grave problema de salud, su hermano y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) siguió la tradición de utilizar el discurso del 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, para hacer balance del año y delinear para el futuro la política interna y la exterior.

Raúl, que no dio indicios del retorno de Fidel Castro a su puesto, no vaciló en reconocer que Cuba no ha superado aún el «período especial» -la etapa de crisis tras el colapso del bloque soviético- y en abordar algunos de los más graves problemas de la economía, como la precariedad salarial, la escasa productividad y la autocomplacencia, y adelantó también que, pese a que se trabajará en cambios estructurales, «no habrá soluciones espectaculares».

«Se requiere trabajar en sentido crítico y creador, sin anquilosamiento ni esquematismos», afirmó ante 100.000 personas durante el acto organizado en Camagüey (centro) para conmemorar el 54° aniversario del asalto al cuartel Moncada, que marcó el inicio del movimiento revolucionario.

«Estamos en el deber de cuestionarnos cuanta cosa hacemos, en busca de transformar concepciones y métodos que fueron los apropiados en su momento pero han sido ya superados por la propia vida», señaló.

  • Ajustes

    En el último año, «han sido necesarios ajustes y prórrogas y no descartamos que haya que hacer otros en el futuro», apuntó el general, que desde que asumió el poder, el 31 de julio del pasado año, no ha aplicado reformas económicas significativas.

    La solución al problema salarial, uno de los más acuciantes para la población en un país donde el sueldo medio oficial no supera los 20 dólares, pasa por el incremento de la productividad, advirtió.

    El salario, reconoció, «es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo».

    No obstante, «para tener más, hay que partir de producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia», señaló.

    «Estamos ante el imperativo de hacer producir más la tierra con tractores, o con bueyes», afirmó con rotundidad, y para lograrlo, «habrá que introducir cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios».

    También en la industria, dijo, es necesario recuperar la producción y reducir importaciones, y en este contexto, dijo, se estudia incrementar la inversión extranjera, con condiciones, para evitar errores del pasado «por ingenuidad o ignorancia». «Siempre que aporte capital, tecnología o mercado», con «empresarios serios y sobre bases jurídicas bien definidas, que preserven el papel del Estado y el predominio de la propiedad socialista», subrayó.

    Con todo, la alusión a las reformas no debe hacer pensar en una democratización del régimen. En ese sentido, señaló que una «transición» tras la enfermedad de Fidel no es más que «un sueño trasnochado».

    El enemigo «insiste tozudamente en seguir chocando con la misma piedra» y «especula acerca de una supuesta parálisis y hasta sobre una transición en marcha», dijo. «Pero por mucho que cierren los ojos, la realidad se encarga de destruir sus sueños trasnochados», remató.

    En política internacional enfocó su mensaje en Estados Unidos, su enemigo histórico, para tender una mano a la administración que sucederá a la de Bush, a quien acusó de mantener un pensamiento « retrógrado y fundamentalista, que no deja margen al análisis racional».

    «La nueva administración tendrá que decidir si mantiene la absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el ramo de olivo que tendimos en el 50° aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuando reafirmamos la disposición a discutir en pie de igualdad el prolongado diferendo con EE.UU.», recalcó.

  • Diálogo

    Castro se refirió así a la oferta de diálogo que lanzó a Estados Unidos el pasado 2 de diciembre.

    Si el próximo gobierno acepta la propuesta, «bienvenido sea», de lo contrario, «estamos dispuestos a continuar enfrentando su política de hostilidad, incluso durante otros 50 años», subrayó.

    El discurso no despejó las dudas sobre el futuro político de su hermano.

    «Para alegría de nuestro pueblo, ya despliega una actividad cada vez más intensa y sumamente valiosa», dijo Raúl. «Ni en los momentos más graves de su enfermedad dejó de aportar su sabiduría y experiencia ante cada problema y decisión cardinal», añadió.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias