El papa León XIV afronta esta semana uno de sus primeros grandes desafíos por mantener la unidad de la Iglesia Católica. A meses de su llegada, el Sumo Pontífice envió una carta a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en la que volvió a exigir que se detenga la consagración de cuatro nuevos obispos sin autorización desde el Vaticano, en lo que caracterizaron como un acto cismático: "¡Den marcha atrás! Les exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación", detalló en su misiva.
El papa León XIV lanza una dura advertencia a los lefebvristas ante un cisma inminente: "¡Den marcha atrás!"
El Papa envió una última carta a la Fraternidad San Pío X para evitar la consagración de cuatro obispos sin autorización del Vaticano, prevista para este 1° de julio. El conflicto entre el Vaticano y el grupo fundado por Marcel Lefebvre data de 1988.
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Archivo. León XIV y uno de los desafíos más grandes dentro de la Iglesia.
El conflicto entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X gira en torno a una cuestión central: quién tiene la potestad para nombrar obispos dentro de la Iglesia católica. Según el derecho canónico, esa facultad corresponde exclusivamente al Papa o a quien actúe con su autorización expresa mediante el llamado "mandato pontificio". Cualquier consagración realizada sin ese permiso es considerada ilegítima y conlleva la excomunión automática tanto del obispo que ordena como del que recibe la ordenación.
León XIV busca detener un cisma en la Iglesia católica
En detalle, las rispideces entre ambos sectores comenzaron en el mes de febrero, cuando la fraternidad ordenó la que consagración de cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio, se lleve adelante en Écône, Suiza, la mañana del 1 de julio. Ahora, a menos de 24 horas de la fecha pactada, León XIV lleva adelante un último intento por encausar las diferencias.
En dicho momento, la organización sostuvo que la decisión respondía a una "necesidad espiritual" y busca garantizar la continuidad de su misión pastoral entre los fieles que mantienen la liturgia tradicional, con la misa en latín y los ritos anteriores al Concilio Vaticano II.
El Vaticano intentó evitar ese escenario. El 12 de febrero, el cardenal Víctor Manuel Fernández recibió al superior general de la Fraternidad, el italiano Davide Pagliarani, y le propuso abrir una instancia de diálogo teológico a cambio de suspender las consagraciones. Una semana después, la organización rechazó la propuesta y ratificó que avanzará con las ordenaciones, lo que profundizó la tensión con la Santa Sede.
"La Iglesia está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo pueda hacer posible y fecundo", detalló León en un pasaje con tono dialoguista.
Sin embargo, luego fue tajante: "Rezo por ustedes porque lacerar la túnica indestructible de Cristo es un pecado de extrema gravedad (...) con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pedirles que desistan de su propósito y encomiendo estas intenciones al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo"
Un conflicto de larga data
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, es un grupo tradicionalista que rechaza parte de las reformas del Concilio Vaticano II y mantiene la celebración de la misa tridentina en latín. La actual crisis representa el mayor enfrentamiento entre Roma y los lefebvristas desde 1988.
Es que el conflicto se remonta a casi 40 años atrás, cuando el fundador del movimiento, Marcel Lefebvre, consagró a cuatro obispos sin autorización del papa Juan Pablo II. La respuesta del Vaticano fue inmediata: Lefebvre y los cuatro nuevos obispos fueron excomulgados. El arzobispo francés murió en 1991 sin haberse reconciliado con la Iglesia.
En 2009, Benedicto XVI levantó la excomunión de los obispos que seguían con vida como parte de un intento de acercamiento. Sin embargo, la decisión generó una fuerte polémica porque uno de ellos, el británico Richard Williamson —por entonces rector del seminario lefebvrista de La Reja, en la provincia de Buenos Aires—, había negado pocos días antes la existencia de las cámaras de gas nazis durante una entrevista con la televisión sueca. En esa oportunidad afirmó que en el Holocausto no habían muerto seis millones de judíos, sino apenas unos cientos de miles. Tras el escándalo, el Gobierno argentino expulsó a Williamson del país. La Fraternidad lo apartó de la conducción del seminario y finalmente lo expulsó de la organización en 2012.
A pesar de los intentos, la reconciliación impulsada por Benedicto XVI nunca llegó a consolidarse. Actualmente sobreviven dos de los cuatro obispos consagrados en 1988 que, de participar en las nuevas ordenaciones previstas para julio, volverán a quedar excomulgados.




