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Tales fueron las instrucciones que recibió el año pasado de la Comisión Mavrommatis, cuyo mandato fue limitado por las presiones que ejerció Estados Unidos en el resto de países miembros de ese órgano de la ONU.
En su informe, el chipriota Mavrommatis saca a relucir la existencia de unas 273 fosas comunes en Irak, 55 de las cuales "han sido confirmadas como fosas que contienen miles de cadáveres".
Al respecto, recalcó la importancia de resguardar esos sitios y proceder a la identificación de los restos, "lo que sería de gran beneficio para el proceso de reconciliación nacional".
Este asunto, sostuvo, requiere urgentemente de asistencia financiera y de cooperación en materia de entrenamiento especializado por parte de la comunidad internacional.
El relator reconoció que sus conclusiones son parciales debido a que, por motivos de seguridad, no visitó Irak y sus informaciones provienen de encuentros con representantes oficiales iraquíes y de países vecinos en Ginebra, Nueva York y Madrid.
Además, a comienzos de este mes, el experto de la ONU pudo reunirse en Aman (Jordania) con sobrevivientes y testigos de ejecuciones masivas y actos de torturas, que le relataron episodios de terrible crueldad, particularmente contra las comunidades chií y kurda de Irak.
El informe de Mavrommatis menciona así el hallazgo de "pruebas que corroboran denuncias de amputaciones, marcas con hierro candente en las frentes y mutilaciones de orejas".
El relator pidió a los países de asilo que "no presionen a los refugiados iraquíes para que regresen a su país, pues esto puede agravar las dificultades que el pueblo iraquí afronta actualmente y traer otras graves consecuencias".
El jefe de la delegación iraquí, Ousama Badedine, lamentó que Mavrommatis no hubiese podido visitar Irak en momentos en que la inseguridad y el terrorismo "están socavando la estabilidad y obstaculizando los esfuerzos de reconstrucción del país".
Criticó, no obstante, que el informe no haga mención a la crisis financiera que afronta Irak para pagar sus deudas (parte de ellas compensaciones por la guerra de 1991) ni a la "catástrofe económica causada por un bloqueo comercial de 14 años".
La ONU impuso sanciones a Irak tras su invasión de Kuwait, de donde las tropas iraquíes fueron expulsadas por una coalición internacional en 1991.
La Comisión de la ONU evaluará en las próximas semanas si renueva el mandato de Mavrommatis.
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