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El Congreso tendrá que negociar diversos asuntos relacionados con el programa en cuestión, incluyendo lo que se cobra-rá por las cuotas de inscripción, cuántas veces podría renovarse y exactamente a cuántos beneficiaría.
El plan migratorio de Bush tampoco aclara qué opciones tendrían los indocumentados para pasar de simples trabajadores temporales a residentes permanentes.
Se calcula que el plan, una vez aprobado, podría beneficiar a entre 8 y 12 millones de personas que viven y trabajan en la clandestinidad, de las cuales aproximadamente 4 millones provienen de México.
La iniciativa fue aplaudida por la Cámara de Comercio de EE.UU. y del sector empresarial, particularmente de aquellas compañías que dependen de la mano de obra extranjera para las labores de construcción, agricultura y hotelería.
Para muchos congresistas y grupos de activismo cívico, tanto de tendencias liberales como conservadoras, el plan de Bush es una
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