El Pentágono estima que el desminado del estrecho de Ormuz podría tardar hasta seis meses una vez finalizada la guerra con Irán, lo que retrasaría la normalización del tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo y prolongaría los efectos económicos del conflicto a nivel global.
Un cálculo que extiende el impacto de la guerra
La proyección fue compartida por un alto funcionario del Departamento de Defensa durante una sesión informativa ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, según reportó The Washington Post a partir de fuentes con conocimiento directo del encuentro.
De acuerdo con esa evaluación, las tareas de desminado no comenzarían hasta que finalicen las hostilidades, lo que implica que incluso en un escenario de acuerdo inmediato entre Washington y Teherán, el impacto sobre el comercio marítimo podría extenderse durante meses.
El estrecho de Ormuz, clave para el transporte global de hidrocarburos, seguiría operando con restricciones, afectando el flujo energético y generando incertidumbre en los mercados internacionales.
Minas, tecnología y un desafío operativo complejo
Según las fuentes citadas, el Pentágono considera que Irán podría haber desplegado más de una veintena de minas en la zona. Algunas de ellas habrían sido colocadas mediante sistemas de control remoto o a través de embarcaciones pequeñas, lo que complica su detección y remoción.
Esta combinación de métodos incrementa la dificultad de las operaciones militares necesarias para asegurar el paso, en un contexto donde cada movimiento implica riesgos para la navegación comercial y para las fuerzas desplegadas en la región.
Además, los propios cálculos sugieren que Irán podría enfrentar dificultades para ubicar todas las minas instaladas, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre sobre la magnitud real del problema.
estrecho de ormuz (1)
La reapertura total de Ormuz podría demorarse, prolongando el impacto económico del conflicto.
NAVCENT
Consecuencias económicas y presión política en EEUU
El escenario proyectado por el Pentágono abre la puerta a un impacto económico prolongado. Incluso si se alcanzara un acuerdo de paz en el corto plazo, las consecuencias podrían sentirse hasta finales de año, coincidiendo con un momento clave para la política estadounidense: las elecciones de medio mandato de noviembre.
En ese contexto, el conflicto ya genera tensiones internas. La guerra se ha vuelto crecientemente impopular, incluso entre sectores cercanos al presidente Donald Trump, debido al costo militar y al aumento en los precios de los combustibles.
Ormuz, un punto crítico sin resolución inmediata
Más allá del frente diplomático, el estrecho de Ormuz se consolida como uno de los puntos más sensibles del conflicto. La posibilidad de que permanezca parcialmente bloqueado durante meses refuerza la idea de una guerra con efectos duraderos, donde incluso el fin de los combates no garantizaría una rápida vuelta a la normalidad.
El desafío del desminado, complejo y prolongado, deja en evidencia que el impacto de la guerra entre Estados Unidos e Irán no se limita al plano militar, sino que se proyecta sobre la economía global y el equilibrio estratégico en Medio Oriente.
Dejá tu comentario