Madrid (EFE) - La directora ejecutiva del proyecto «Archivo Cuba», María Werlau, presentó ayer en Madrid los primeros datos de un registro que trata de documentar las muertes que se han producido durante el régimen de Fidel Castro, asegurando que suman al menos 8.190 casos.
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Werlau dio a conocer sus primeras conclusiones en una rueda de prensa en la que estuvo acompañada por el presidente de la Asociación Iberoamericana por la Libertad, Antonio Guedes, y los periodistas españoles Rosa Montero y Hermann Tertsch, que instaron a la prensa a «romper el silencio por las víctimas cubanas».
Según Werlau, la cifra de muertos es superior, pero el proceso es lento y ambicioso puesto que este registro no sólo quiere reflejar las víctimas que se han producido desde 1959 -año en el que Castro tomó el poder-, sino ampliarlo hasta 1952, cuando comenzó la dictadura de Batista, para que «todos sean considerados como víctimas y no haya rencor».
«Yo quiero contar la historia de las víctimas, que ellas hablen por sí mismas», asegura Werlau, que desarrolla desde 2001 este proyecto junto con el profesor Armando Lago y que exponen sus resultados en la Web www.archivocuba.org.
Ejecuciones masivas
Según Werlau, las muertes «comenzaron con procesos sumarios y ejecuciones masivas en el paredón, que eran difundidos por los medios de comunicación para crear miedo en la población». De acuerdo con los testimonios recogidos, murieron campesinos, mujeres embarazadas, extranjeros e incluso hubo miembros del propio aparato comunista, «cuyos cadáveres se paseaban y eran insultados, como método de propaganda interna».
Después, añadió, «Castro se dio cuenta de que tenía que cuidar la imagen internacional, ya no le convenía llevar a cabo esas ejecuciones masivas porque el miedo ya estaba instaurado y podían hacerlo cuando quisieran».
Werlau comenzó este proyecto tras una estancia en Chile porque no entendía el apoyo que recibía este país de la comunidad internacional para esclarecer los casos de desaparecidos durante la dictadura de Pinochet y «el silencio que sufrían las víctimas cubanas». En su opinión, este silencio puede que se haya producido por la «doble moral de que sea una dictadura de izquierda y no de derecha», o quizás, apuntó, «por el odio a Estados Unidos».
Propaganda
Además, destacó la fuerza de la propaganda castrista «que invierte millones de dólares y llevan una campaña de relaciones públicas en el mundo muy buena», que contrasta con «las rencillas tontas entre los cubanos en el exilio» que han distanciado a los cubanos «de adentro y de afuera».
Por el momento, los resultados parciales de esta investigación muestran que entre el 1 de enero de 1959 y el 31 de octubre de 2006 hubo 5.775 casos documentados de ejecuciones y fusilamientos, 1.231 asesinatos extrajudiciales, 200 casos de desaparecidos, y 984 muertes en prisión, que suman un total de 8.190 muertos.
Las muertes en prisión, especifica en un documento, incluyen: 159 asesinatos, 209 muertes por negligencia médica, 264 suicidios, 21 accidentes y 331 por «supuestas causas naturales», sobre lo que Werlau señaló que «la tasa de muerte en los presidios es mayor que la del resto de la población».
«Es imposible que la gente desconozca esto y mucho menos que se dude», afirmó Werlau, que aseguró que conocer a las víctimas ayudará a labrar un futuro y «una nación construida sobre la libertad».
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