Idénticas conclusiones habían sido oficialmente formalizadas en las últimas semanas por las autoridades de investigación y los servicios de seguridad rusos (FSB), según los cuales ambas explosiones fueron provocadas por otras tantas acciones suicidas.
Levitin dijo que todos los datos reunidos por la comisión de investigación "confirman que fueron actos terroristas" los que desencadenaron la doble catástrofe aérea del 24 de agosto, que causó en total 90 muertos.
En ambos casos se trató de "explosiones de bombas ocurridas en la zona de pasajeros", agregó el ministro, precisando que la destrucción de ambos Tupolev no se produjo a distancia de pocos minutos, como se supuso inicialmente, sino en el mismo minuto: "a las 22.53" locales.
El atentado fue probado, entre otros elementos, por el hallazgo de huellas de explosivos entre los restos de ambos Tupolev.
Hexogen, una sustancia letal varias veces secuestrada en Chechenia, fue el explosivo encontrado, según las informaciones dadas a conocer por el FSB en las últimas semanas.
Además, los datos de las cajas negras "muestran que todos los aparatos a bordo de ambos aviones -que se desplazaban a 10.000 metros de altura, con vuelo estable- funcionaban perfectamente" hasta el momento fatal en que "las estructuras (de los Tupolev) perdieron hermeticidad en el instante".
Levitin no presentó hipótesis sobre quiénes provocaron las explosiones, pero dijo que las mismas se produjeron respectivamente a la altura de la fila 19 y 25 de los aparatos: elementos que pueden confirmar definitivamente la convicción ya circulada entre los investigadores y la prensa rusa según la cual los terroristas suicidas a bordo de los Tupolev eran dos mujeres chechenas, identificadas por sus pasaportes como Aminat Nagaieva y Zatsita Dzhebirkhanova.
El ministro subrayó, por otra parte, que aún debe aclararse cómo "los terroristas consiguieron llevar el explosivo a bordo", eludiendo los controles.
Agregó asimismo que la Fiscalía general tomó el control de la investigación, caratulada como delitos de homicidio múltiple y terrorismo.
Los dos Tupolev que estallaron el 24 de agosto habían despegado del aeropuerto moscovita de Domodiedovo.
El primero, de la compañía regional Sibir, llevaba 46 personas a bordo y se dirigía a Soci, a orillas del Mar Negro (donde en esos días estaba de vacaciones el presidente Vladimir Putin), y estalló en la región de Rostov, sobre el Don, tras una hora y media de vuelo.
El segundo, de la Volga-AviaExpress, iba rumbo a Volgogrado (ex Stalingrado) con 44 personas a bordo, y se estrelló cerca de Tula media hora después de despegar.
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