Esta foto captura el momento en que Suharto saluda tras anunciar su renuncia, el 21 de mayo de 1998. Se calcula que el esquema de corrupción que montó durante su dictadura de 32 años le permitió acumular una fortuna familiar de nada menos que 35.000 millones de dólares.
Yakarta (EFE, DPA, ANSA) - El ex dictador Suharto, que gobernó Indonesia con mano de hierro durante 32 años, falleció ayer a los 86 años en el Hospital Petarmina de Yakarta, donde había sido internado hace 23 días. Su deceso causó conmoción en el país y el gobierno de Indonesia decretó siete días de luto.
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El jefe del equipo presidencial de médicos, el doctor Marjo Subiandono, confirmó en un comunicado que la muerte de Suharto se produjo a las 13.10, hora local. «Dimos lo mejor, pero Dios decidió otra cosa». Según explicó, la condición del corazón era mala y su presión sanguínea oscilaba con fuerza. «Para ser sinceros, ya habíamos comenzado a renunciar porque su condición cerebral era muy malaa», dijo Munawar, otro de los doctores.
La salud de Suharto, general retirado de cinco estrellas y segundo presidente de Indonesia, había empeorado el sábado a la noche, tras entrar en coma a causa de una falla orgánica.
Al conocerse la noticia, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, expresó sus condolencias y pidió a sus compatriotas que recen por Suharto. Aunque éste fue un emblema de la corrupción y fue responsable de la brutal invasión a Timor Oriental de 1975, que causó la muerte de unos 200.000 personas, muchos nostálgicos añoran que haya mantenido unido al país y garantizado su estabilidad.
De acuerdo con la radio local, el cuerpo de Suharto fue trasladado a su mansión de Cendana, en Yakarta central.
Los mismos medios aseguran que Suharto será enterrado hoy en el mausoleo que su familia posee en el cementerio de Astana Ciri Bangun, en Kalintan (Java Central), donde está sepultada su mujer.
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