Ese día los habitantes de Bagdad ya sabían que el ejército de EE.UU. había tomado el aeropuerto y un palacio presidencial en la capital iraquí.
Ubaidi también dijo que « Saddam tenía el rostro cansado, los ojos enrojecidos, con barba de días y el uniforme verde arrugado. Parecía como si hubiera dormido con él puesto».
«Cuando le pregunté qué pasaba,cuál era la verdad sobre el aeropuerto y el palacio -continúa-, cómo estaba la situación me respondió: 'Alhamdulillah (por la gracia de Dios)'.»
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