El presidente norteamericano, que estaba hablando de la expulsión del poder del dictador de Irak, interrumpió su discurso y dirigiéndose a quien gritó, le dijo: «Tiene razón, se fue». Se produjo entonces un diálogo con el público que Bush siguió divertido, para agregar enseguida: «Primero era necesario mantener las ventanas cerradas en Irak para hablar de Saddam Hussein; ahora las ventanas están abiertas».
El público, compuesto por iraquíes que se encuentran en Estados Unidos, gritaba consignas favorables al país y aplaudía con frenesí marcando el clima en que se desarrolló el discurso del presidente.
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