La seguridad de que las enmiendas no «desfigurarían» el proyecto, sumado a que el presidente del Senado, Analistas locales siguen destacando este primer gran logro político de Lula. Frente a algunos enfoques que enfatizan los puntos en los que el presidente debió ceder, se explica que por tratarse de una reforma constitucional, el trámite de aprobación es más exigente: dos votaciones en cada cámara con 60% de los votos de los legisladores. Así, si se tiene en cuenta que el Partido de los Trabajadores tiene 92 diputados -algunos de ellos con resistencias por razones ideológicas-y que necesitaba como mínimo el respaldo de 308, se reconoce su habilidad para articular un acuerdo que resultó esquivo a Fernando Henrique Cardoso -un presidente fuerte-en tres ocasiones durante sus ocho años de mandato.
Otro punto en que Lula cedió es en el techo para los salarios y jubilaciones de los jueces estaduales. El gobierno había defendido hasta último momento un techo salarial y de pensiones para los jueces provinciales equivalente a 75% del salario de un magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), de 5.500 dólares.
Para lograr la aprobación del proyecto en general, el gobierno ya había admitido un techo de 85,5%, cifra intermedia entre su posición y 90,25% que exigían los jueces, que incluso amenazaron con una inédita huelga. Durante la votación de las enmiendas presentados por los partidos al proyecto oficial, el gobierno cedió una vez más y el techo salarial para los jueces quedó fijado en 90,25%, tal como ellos reclamaban.
Hay que tener en cuenta que los magistrados se habían juramentado resistir e impugnar ese 85,5% en los tribunales. Eso habría sido peligroso para el gobierno, ya que muchos observadores descontaban que la medida podría haber sido declarada nula y, para peor, dado lugar a la reapertura de otros puntos. Lula
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