La corresponsal francesa Edith Bouvier, del diario Le Figaro.
Tanques sirios ingresaron este jueves en la ciudad de Homs y reanudaron sus bombardeos contra barrios donde se hallan insurgentes armados y civiles, denunciaron activistas opositores, en medio de una creciente movilización de la comunidad internacional por la virtual guerra civil en el país árabe.
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Con la situación humanitaria en Homs seriamente deteriorada luego de un sitio de varias semanas que dejó cientos de muertos, se multiplicaron los llamados internacionales a declarar un alto el fuego que permita hacer llegar asistencia a las zonas más afectadas por los combates entre el Ejército y opositores armados.
Rusia y China, sin embargo, volvieron a rechazar cualquier interferencia extranjera en Siria, en medio de una creciente actividad diplomática de países occidentales y árabes para forzar la renuncia del presidente Bashar Al Assad, al que consideran responsable de la crisis.
Un día después de la muerte de dos periodistas occidentales, activistas opositores denunciaron que unas 80 personas murieron en distintas ofensivas de las fuerzas de seguridad sirias en zonas opositoras como en la central provincia de Hama o la región de Jabal al Zawiya, en el norte.
También hoy, un equipo de investigadores de la ONU acusó al gobierno de Al Assad de crímenes contra la humanidad en su represión de la revuelta, que según Naciones Unidas ya dejó más de 5.400 muertos.
El informe se conoció un día antes de que unos 70 países occidentales y árabes se reúnan en Túnez para discutir la crisis en Siria.
Fuentes diplomáticas citadas por la cadena BBC dijeron que el encuentro llamará a Al Assad a implementar un inmediato cese el fuego para permitir el acceso a Homs y otras zonas asoladas por la violencia, donde ya escasean los medicamentos y la comida.
Los llamados "Amigos de Siria" planean reconocer también al Consejo Nacional Sirio, el principal grupo opositor a Al Assad, como el "representante legítimo de los sirios que buscan un cambio democrático pacíficamente", dijeron las fuentes.
Esta frase parece reflejar reparos sobre un reconocimiento más pleno de este grupo que representa a la oposición siria, que está formada por soldados desertores, civiles que tomaron las armas y también por islamistas radicales que simpatizan con Al Qaeda, que este mes pidió el derrocamiento del gobierno secular sirio.
La ciudad central de Homs, uno de los epicentros de las protestas opositoras, se encuentra bajo asedio desde hace 20 días.
Activistas residentes en la ciudad dijeron que tanques sirios reingresaron en Homs y atacaron el barrio de Baba Amro, el más afectado por los combates, así como los vecindarios sunnitas de Inshaat y Khaldiyeh, informó la cadena CNN.
Las fuentes dijeron no contar con cifras de víctimas por la nueva ofensiva.
Un bombardeo contra Baba Amro mató el miércoles a la corresponsal de guerra estadounidense Marie Colvin y al fotógrafo francés Remi Ochlik.
Los dos integraban un grupo de periodistas que se infiltró ilegalmente en Siria y que eran alojados por activistas opositores.
Al menos otros dos periodistas opositores resultaron heridos en el mismo hecho, la corresponsal francesa Edith Bouvier, del diario Le Figaro, y el fotógrafo británico Paul Conroy, del periódico Sunday Times.
Bouvier subió un video a YouTube donde se muestra a ella misma postrada en una cama y pidiendo ser evacuada para poder ser operada de una doble fractura en una de sus piernas.
Un vocero de la Cancillería siria ofreció sus condolencias a las familias de Colvin y Ochlik, pero rechazó cualquier responsabilidad por su muerte, informó la agencia de noticias oficial siria SANA.
El portavoz pidió a los periodistas extranjeros que respeten las leyes que regulan el trabajo de los medios en Siria y no entren en el país de forma ilegal para llegar a "lugares turbulentos e inseguros".
Según la Cancillería, "el Ministerio de Información está haciendo esfuerzos significativos y ha garantizado permisos de entrada a unas 200 delegaciones de medios en los dos últimos meses", luego de haber prohibido inicialmente la presencia en Siria a la mayor parte de los medios del mundo.
En vísperas de la conferencia internacional sobre Siria en Túnez, donde se reunirán países árabes y occidentales que piden la renuncia de Al Assad, pero no China y Rusia, investigadores de la ONU acusaron a Damasco de violar los derechos humanos.
El equipo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, liderado por un brasileño, denunció matanzas de mujeres y niños y bombardeos indiscriminados de zonas residenciales por parte de las fuerzas de Al Assad y dijo que la situación de los derechos humanos se deterioró desde noviembre pasado, cuando dio su último reporte.
Los expertos también acusaron a los oponentes de Al Assad de violaciones de los derechos humanos, aunque "a una escala mucho menor", según dijeron.
En Moscú, la oficina del canciller ruso, Serguei Lavrov, dijo que el ministro habló con su par chino y ambos "reafirmaron la posición conjunta de Rusia y China" sobre oponerse a cualquier interferencia extranjera en Siria.
Los dos países, que ya vetaron dos resoluciones de la ONU de condena contra Al Assad, dijeron que apoyan un "rápido fin de la violencia en Siria y un diálogo inclusivo entre las autoridades y la oposición sin precondiciones.
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