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15 de marzo 2007 - 00:00

Se despega Bush de un escándalo

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Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente estadounidense, George W. Bush, renovó ayer su confianza en su secretario de Justicia (fiscal general), Alberto Gonzales, sometido a una avalancha de pedidos de su dimisión en el marco de un escándalo por la remoción de ocho fiscales federales.

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La polémica crece desde hace semanas alrededor de la destitución el año pasado de ocho fiscales federales, algunos encargados de investigaciones muy delicadas para el gobierno, una medida legal pero contraria a la tradición y considerada demasiado politizada.

El escándalo se reavivó cuando algunos de los fiscales destituidos demostraron en la última semana haber sufrido presiones de legisladores republicanos, y cuando documentos revelaron que altos responsables de la Casa Blanca estuvieron implicados en la decisión.

«Nunca señalé un caso en particular, y nunca le di (a Gonzales) instrucciones», declaró ayer Bush en una conferencia de prensa en México donde concluyó la gira por América latina.

«Tengo confianza en el secretario de Justicia», añadió, aunque reconoció que «se cometieron errores», principalmente en la comunicación con el Congreso sobre el tema «y francamente eso no me agrada», dijo Bush un día después que Gonzales sugiriera que la cartera gubernamental había dado a los legisladores información incompleta sobre las cuestionadas remociones de fiscales.

  • Excesos

    Colaborador fiel y discreto de Bush desde más de 10 años, el latino Gonzales, antiguo responsable de los servicios jurídicos de la Casa Blanca y nombrado al mando del Departamento de Justicia en 2004, ya había sido objeto de críticas, especialmente en relación con supuestos excesos de las políticas antiterroristas.

    Pero esta última polémica provocó una catarata de protestas en su contra, y la oposición en el Congreso reclama su dimisión. Hillary Clinton, la precandidata demócrata para la elección presidencial de 2008, se sumó a los reclamos de su competidor John Edwards, del líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, y del director del partido, Edward Kennedy.

    «Ya es hora de que el secretario de Justicia, que aseguró sin razón que las destituciones habían sido fundadas en el desempeño (de los fiscales), se vaya. Todo indica que olvidó la diferencia entre su trabajo actual, como primer responsable de la aplicación de las leyes en Estados Unidos, con su antiguo trabajo de abogado personal del presidente Bush», declaró Clinton en un comunicado.
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