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Los voluntarios están preparados para actuar en ciudades iraquíes sagradas para los chiítas, como Kerbala y Nayaf, según declaró en Teherán el líder islamista iraní Foruz Rajaifar.
Aunque el gobierno iraní rechazó toda vinculación con la resistencia chiita iraquí, en Irán son diversas las iniciativas extraoficiales de adhesión a la insurgencia en el sur de Irak.
El ministro de Defensa iraquí, Hazim al-Shalan, acusó hoy a Irán de suministrar armas a los rebeldes chiitas en Nayaf y otras ciudades bajo influencia del clérigo radical Moqtada Al Sadr.
La rama chiita del Islam es mayoritaria tanto en Irán como en Irak y considera a Nayaf y Kerbala como ciudades santas porque allí están enterrados los imanes Alí y Hussein, yerno y nieto del profeta Mahoma.
Desde el jueves pasado, Nayaf es escenario de violentos combates entre milicianos del clérigo chiíta Al Sadr y tropas estadounidenses.
El Ejército Mehdi, la milicia de Al Sadr, se sublevó en abril de este año y abrió un segundo frente de resistencia armada a la ocupación, además del "triángulo sunnita", el primer foco de rebelió.
La milicia chiita mantenía una relativa tregua desde hace casi dos meses hasta que la semana pasada se reanudaron los combates con las tropas de la coalición encabezada por Estados Unidos.
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