El volcán Etna, situado en la isla italiana de Sicilia, ha registrado la reapertura de antiguas grietas por las que vuelve a fluir la lava, aunque los expertos aseguran que no hay riesgo para la población.
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El Centro de Geofísica y Vulcanología de Catania, a unos 30 kilómetros del volcán, informó hoy, viernes, de que la fase eruptiva iniciada en septiembre pasado se mantiene y ofrece nuevas variantes con la reapertura de viejas fisuras.
Tras una serie de explosiones se ha abierto una fractura lateral del volcán a 2.620 metros de altura, por la que sale lava incandescente, aunque la colada desciende por antiguos "brazos" enfriados.
Se trata de zonas desérticas y alejadas de áreas habitadas, según el Centro científico de Catania, que ha explicado que el rebrote se debe a la actividad interna del Etna, con derrumbes y agitaciones, aunque de intensidad moderada, sin peligro para la población aunque de interés para los turistas.
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