Asunción - El presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, que hace cinco años asumió con una amplia popularidad, renunció ayer al cargo con un ínfimo respaldo y el dudoso honor de haber liderado la derrota del Partido Colorado tras 61 años en el poder.
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Los detractores de Duarte, que según las encuestas recientes se despide con 5% de aceptación popular, buscan evitar que ocupe el próximo 1 de julio un escaño en el Senado, que conquistó en las elecciones del 20 de abril, cuando su partido fue desalojado de la presidencia por el ex obispo.
Nacido el 11 de octubre de 1956 en Coronel Oviedo, Nicanor Duarte Frutos estudió Derecho y Filosofía y ejerció como abogado, profesor y periodista antes de entrar de lleno en la política con el Partido Colorado.
Durante seis años fue ministro de Educación, en las presidencias de Juan Carlos Wasmosy (1993-1998) y de Luis González Macchi (1999-2003), y asumió el poder el 15 de agosto de 2003, en un país al borde de la bancarrota, lleno de corrupción e inseguridad.
En los primeros años de su gobierno, Duarte se destacó por su carácter conciliador con la oposición, evitó la cesación de pagos, aumentó los ingresos fiscales, bajó la inflación y acrecentó las reservas internacionales además de firmar un acuerdo de contingencia con el FMI.
A mitad del mandato se produjo un cambio radical cuando el jefe del Estado comenzó a promover una reforma constitucional para reintroducir la reelección presidencial, lo que provocó la unión de la oposición parlamentaria con los disidentes del Partido Colorado.
A esto se sumó la crispación causada por la candidatura del gobernante, a finales de 2005, a la Presidencia del Partido Colorado, con el aval de la Corte Suprema.
En diciembre de ese año, el Congreso rechazó un juicio político al presidente por presunta violación de la Constitución, que veta al jefe del Estado el ejercicio cualquier otro puesto, pero surgió un amplio movimiento social y político en su contra, liderado por el entonces obispo emérito del departamento de San Pedro, Fernando Lugo.
A pesar de una manifestación multitudinaria presidida por Lugo para pedir la destitución de Duarte, éste logró la presidencia de su partido en febrero de 2006, y asumió por unos minutos la presidencia de la formación que después cedió a José Alderete.
Mientras la oposición y los movimientos sociales se unían en torno a Fernando Lugo, Duarte, descartada la reelección por falta de apoyo, abría un nuevo cisma entre los colorados por su indicación del candidato de la formación para las presidenciales de 2008.
A pesar de la evidente resistencia interna por su tibio pasado colorado, el presidente impone como candidata para los comicios de abril pasado a su colaborada y ministra de Educación Blanca Ovelar, que en diciembre de 2007 derrota en las primarias, por escaso margen de votos, al ex vicepresidente Luis Castiglioni.
Durante meses de campaña, Duarte fue acusado de olvidarse de gobernar para buscar la victoria de Ovelar (primero en las primarias y después en las presidenciales), en medio de continuos ataques contra diversos sectores, incluidos los medios de comunicación, los empresarios o productores de soja.
Muchos sectores también acusaron al presidente de mandar a la Justicia para que el ahora general retirado Lino Oviedo saliera de la cárcel y pudiese presentarse a las elecciones para debilitar la candidatura del ex obispo Lugo. Finalmente, éste venció por más de 10 puntos de ventaja y terminó con 61 años de poder colorado.
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