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En la esquina de Av. Providencia y Lyon, donde suelen convivir militantes de uno y otro sector, la única presencia de Michelle Bachelet era a través de unos grandes carteles que la prenunciaban:
Aunque quien esto escribe realmente no imaginaría al cadencioso Bosé levantando votos y suspiros femeninos en la Argentina, las cosas aquí parecen funcionar de ese modo.
¿Será que la apelación al sex symbol de las chilenas demuestra una obsesión de la oficialista por el voto femenino, algo acaso superfluo dado su carácter de mujer y su permanente apelación publicitaria haciendo eje en la cuestión? En caso de que sea así, no se explica por qué sus afiches y avisos no hablan de
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