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Las nuevas víctimas incrementan a siete muertos y al menos 76 heridos el balance de las manifestaciones antiestadounidenses que comenzaron el martes y continuaban el jueves en casi una decena de provincias afganas.
Una persona murió en la provincia de Wardak, situada al oeste de la capital Kabul, indicó a la AFP el portavoz del ministerio del Interior afgano, Lutfullah Mashal.
"Manifestantes protestaron en el distrito de Shaq y prendieron fuego a las oficinas de la policía y del gobierno provincial, así como a un depósito de municiones, que explotó. La explosión mató a un manifestante", explicó.
Otros dos manifestantes fallecieron en la provincia de Nangarhar, en el distrito de Khogyani, cerca de la capital de la provincia Jalalabad, indicó el gobernador adjunto del Nangarhar, Mohammed Asef Qazizada.
“lgunos manifestantes estaban armados y abrieron fuego contra la policía. Dos manifestantes murieron", indicó, sin brindar más precisiones.
Las manifestaciones antiestadounidenses se multiplican desde el martes en el sur y el este de Afganistán, tras la publicación en la prensa internacional de informaciones que indican que soldados norteamericanos de la base de Guantánamo tiraron ejemplares del Corán, el libro sagrado del islam, en los baños de la base para irritar a los prisioneros musulmanes.
El miércoles, cuatro personas murieron y 71 resultaron heridas en Jalalabad en una protesta durante la cual los manifestantes atacaron representaciones de agencias de las Naciones Unidas y ONGs, así como el consulado paquistaní.
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