Según el gobierno, los 100.000 despidos en el sector público permitirán garantizar mejores servicios, un mayor número de viviendas económicas, un compromiso más consistente en la seguridad interna y un mayor presupuesto en Defensa.
El plan de Brown prevé exactamente despedir a 104.150 empleados públicos, 84.150 en Iglaterra y 20.000 entre Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Otros 20.030 empleados públicos serán trasladados de Londres a otras regiones.
Estas medidas generarán, según el gobierno, un ahorro de 21.500 millones de libras al año (32.200 millones de euros) que se destinarán a los servicios públicos.
Los sindicatos consideraron "devastador" el recorte anunciado.
Para los trabajadores de servicios públicos, nucleados en el gremio PCS, se trata de una "carnicería".
"Cuando este gobierno fue electo aumentó los impuestos para financiar iniciativas como el New Deal - afirmó el secretario del PCS, Mark Serwotka, ahora están usando la misma fuerza de trabajo para financiar sus políticas programáticas".
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